Una Navidad paritaria

Noviembre va marcando sus últimas horas. Tardes cortas en la caída lenta y rigurosa de las hojas caducas. Y noches largas y acogedoras que huelen a castañas en cada esquina. Bendito olor que avisa de la llegada del adviento como el azahar la venida de la primavera. Un momento. ¿Adviento? Sí, adviento. Esas cuatro semanas cuyo significado me enseñaron en primero de comunión, y en casa la vivimos intensamente a la espera de uno de los días más grandes del año como es la Navidad.

¡Ah, sí! Ya sé que esa palabra te suena mucho más. Cómo no, si en cada escaparate, en cada anuncio de televisión y en cada calle que pasamos camino de casa nos encontramos con un gran cartel luminoso, en todas las tipografías, fuentes y colores de Neón, la palabra Navidad. Desafortunadamente, son menos las personas que saben el significado de esa palabra que para tí te suena al nombre de unos grandes almacenes, pero son menos los que conocen el verdadero sentido de la Navidad.

La sociedad que nos rodea está salpicada por la incultura patrocinada desde los medios televisivos, que no es que no aporten valores morales y éticos, sino que potencia la ignorancia y la estupidez para crear una sociedad sin valores y exteriorizada. Este problema llevaría a los gobiernos a luchar contra esta empresa, pero su ausencia parece que está motivada por asuntos que le preceden y según ellos son prioritarios para atender.

Con la llegada del adviento, las calles se engalanan de luces, haciendo de nuestras ciudades escenarios de cuentos. Grandes bolas de navidad, abetos, estrellas, formas geométricas. ¿Pero qué tiene que ver esto con el nacimiento del Mesías? Sí. Absolutamente nada. Son los gobernantes de nuestros días que se galardonan por predicar un estado laico y como podemos observar se aprovechan de una fiesta religiosa para hacer de unos días de reflexión, días para el consumo.

Esto nos lleva a que las nuevas generaciones no conozcan el verdadero sentido de la navidad y la esencia familiar y religiosa de una de las fiestas más tradicionales de España. Así, podemos observar productos nacidos de la estupidez y que nos hace sentir auténtica zozobra como son los “belenes paritarios”. Sí, los has leído bien. Han añadido a la palabra belén otra que es muy aplaudida y que se recoge en la jerga de nuestros gobernantes.

Como ya explicó ABC de Sevilla “Se trata de belenes en los que algunas figuras masculinas de la tradición navideña cristiana se cambian por representaciones femeninas. La permuta se da sobre todo en los Reyes, de manera que es posible adquirir figuritas de «Melchora», de «Gaspara» o de «Baltasara», aunque es posible también encontrar otras modificaciones que propugnan la igualdad en distintos sentidos, no sólo entre hombres y mujeres. Por ejemplo, hay portales con la Virgen María negra o nacimientos con el Niño chino”.