Ocurrió en el año 1987, hace ahora treinta años. El entonces párroco de la Trinidad, el recordado y añorado Antonio Gómez Aguilar, contactó con el imaginero sevillano Don. Luís Álvarez Duarte para que realizase un crucificado con unas características muy precisas, debía estar vivo y además estar en actitud dialogante. El objetivo de aquél encargo que se materializó bajo la advocación de Santísimo Cristo de la Providencia, por expreso deseo de Gómez Aguilar, como síbolo de la labor social desarrollada por la parroquia.
El encargo se formalizó en un contrato suscrito el 11 de abril de 1986 y en el documento se especificaba la contraprestación que debí ser satisfecha, 2,3 millones de pesetas y la fecha de entrega de la imagen que debía producirse en la cuaresma del año siguiente. No obstante la bendición de la talla se produjo el 14 de noviembre de 1987. El cristo de la Providencia se convirtió en el titular de la Obra Pía Santísima Trinidad que dirige y gestiona la acción social de la parroquia.
Con la mirada puesta en la celebración del XXX aniversario de su llegada a la Trinidad, esta noche, la parroquia ha sido testigo de la presentación del magnífico cartel conmemorativo de esta efemérides realizado por el pintor cordobés Miguel Ángel Valenzuela. Una obra cargada de simbolismo que muestra en el eje central del cuadro y a los pies del imponente crucificado al proio Gómez Aguilar y a una representación de la obra social desarrollada por la parroquia, entre la que se incluyen el colegio y la residencia de ancianos.
Como es de sobra conocido por el público cofrade, Valenzuela es un contrastado artista gráfico autor de diversas obras de interés en este ámbito, más allá de un buen número de obras pictóricas de temática cofrade emanadas de su incontestable creatividad, como el cartel de la Semana Santa de Córdoba de 2012, el cartel del Tiempo de Glorias de 2011 y otros numerosos trabajos para hermandades y agrupaciones de hermandades de diversas localidades, como el magnífico cartel del 250 aniversario de la fundación de la Hermandad de Jesús Caído.
Es autor igualmente de numerosas pinturas para enseres religiosos, como óvalos de estandartes, para hermandades como el Carmen de San Cayetano, paños de Verónica o colgaduras, así como cuadros de carácter religioso como los que se hallan en la Iglesia de San Cayetano. Orientado a diversas áreas artísticas, buena parte de su obra ha girado alrededor de las cofradías. Tras los estudios de bachillerato en la modalidad artística en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba, realiza el grado superior de Publicidad Gráfica y, además de cursos de Infografía de Medios Audiovisuales, destacando el aprendizaje en la escuela taller de la Merced de Córdoba en las técnicas del dorado o restauración de patrimonio.





