La Pro hermandad cordobesa de la Bondad ha iniciado una campaña de recogida de firmas para la denominación de la «Plaza de Ntro. Padre Jesús de la Bondad» con el objetivo de solicitar que la plaza ubicada entre la calle Pelagio y la calle Pablo Neruda sea nombrada «Plaza de Ntro. Padre Jesús de la Bondad». La corporación de la Fuensanta insta a mostrar apoyo a esta iniciativa durante los cultos en honor a Ntra. Sra. Reina de los Apóstoles, donde se habilitarán puntos para la recogida de firmas. Asimismo, invita a todas las Hermandades y negocios del barrio a sumarse a esta causa, para que su titular cristífero tenga un espacio público que lo represente en el barrio de la Fuensanta.
En enero de 2018 fue bendecido Nuestro Padre Jesús de la Bondad en el corazón sentimental del todo un barrio, el Santuario de la Fuensanta, bajo la atenta mirada de la Co-Patrona de Córdoba, por el máximo representante de la Diócesis, Monseñor Demetrio Fernández. Se trata de una imagen impresionante, espectacular, por su tamaño y por sus formas. Dos metros mide la nueva imagen cristífera nacida de la gubia del imaginero Antonio Bernal. Una imagen concebida para presidir el misterio de las negaciones de San Pedro. Nuestro Padre Jesús de la Bondad impresiona de motu proprio, sin necesidad de más atavíos que su infinita presencia, en virtud de la creatividad de uno de los más importantes imagineros contemporáneos.
Una grandeza que lo inunda todo cuando se siente su presencia y que se revela en el tamaño de manos y pies que presumen una fuerza inusitada pero al mismo tiempo, por la dulzura que emana de su rostro, en cuya mejilla izquierda se derrama una lágrima de amargura y melancolía, que sintetiza la tristeza de saberse negado por aquellos que compartieron con Él su vida. Un sentimiento que muchos habrán experimentado en algún momento de su vida.
Nuestro Padre Jesús de la Bondad es dulzura infinita y desamparo, fortaleza y compasión. Una representación del Hijo de Dios que atesora el sello inconfundible de las últimas obras de Bernal, acaso con ciertas reminiscencias de Ortega Bru, pese a que los rasgos difieran sustancialmente de las imágenes del genio sanroqueño. Una fuerza y espectacularidad a la que contribuye de manera decisiva la impresionante zancada de un hombre que camina, en medio del rechazo, hacia su misión inexorable. Una zancada muy poco común en un Cautivo, casi siempre representados de forma estática, que lo singulariza para dotarlo de la categoría de único. Una imagen perfecta para cautivar al barrio en el que sus jóvenes devotos decidieron soñarlo, y desde ahí, conquistar el corazón de Córdoba entera.





