El Capirote, Opinión, Sevilla

Una restauración y una cronología de los hechos

La exposición que el gremio Arte Sacro organiza en el Ayuntamiento de Sevilla está centrada en esta edición en las devociones domésticas. Uno puede deleitarse con el Caído de Lourdes Hernández Peña que fue a parar a la renacentista Úbeda o puede viajar al pasado con la dolorosa de Montes de Oca que nos mira desde las alturas, una de las obras estrella de la muestra y que llega desde Vélez-Málaga.

Intentaremos resumir tal embrollo: Desde una cuenta que pretende recoger la producción artística de Montes de Oca en Instagram comienzan a circular instantáneas de la dolorosa supuestamente antes de la restauración y después de la efectuada por Miñarro. Y aquí es donde nace el error, porque la Virgen ya había sido intervenida con anterioridad y lo que se acompaña con la obra actual es una fotografía bastante anterior. Esta comparativa llega a través de menciones a varias cuentas y comienzan a hacerse eco los usuarios, que llegan a creer que las dos instantáneas son del antes y el después.

Desde Instagram da el salto a Twitter y las reacciones no se hacen esperar:

Y así va creándose una atmósfera de comentarios y replies que provocan que el mismo Miñarro tenga que intervenir para frenar una bola que cada vez se va agrandando, comentando los pasos dados durante el proceso, acompañados estos por material gráfico. Y entonces, aclarada la cuestión, parece que las aguas vuelven a su cauce.

Pero en las redes sociales quedan guardados los mensajes -aunque creamos que al borrarlos se eliminan- y comienzan a correr como la pólvora los comentarios que terminan vertiéndose.

Un usuario, quien se presupone que está detrás de la cuenta de Montes de Oca en Instagram, insulta al imaginero que no tarda en responder. Y aunque Facebook no revela el número de visitas de quienes acceden a nuestro perfil -al contrario que el difunto Tuenti- a nadie le extrañaría que comenzaran a llegar cientos de usuarios hasta el espacio personal de Miñarro si tenemos en cuenta en qué acabó convirtiéndose una discusión cuyas capturas acabaron pasando de un móvil a otro en décimas de segundo. Acabaron alargando el hilo otros usuarios -algunos más conocidos que otros- que no tardaron en querer formar parte del asunto. ¿Se imaginan qué pensarán los cofrades dentro de 200 años cuando, gracias a las redes sociales, conozcan mejor a los escultores de hoy en día? Esperemos que para entonces no salgan tan gratuito ciertos comportamientos.

Dolorosa antes de la intervención de Juan Manuel Miñarro