Veinticinco años de un proyecto que revolucionó el panorama de la Córdoba Cofrade

Hace veinticinco primaveras la Hermandad del Descendimiento comenzaba a poner en marcha uno de los proyectos más ambiciosos de la corporación. Se trata de un proyecto que revolucionó el panorama de la Córdoba cofrade, motivado por la nueva moda que suponía portar los pasos a costal y al compás de las marchas procesionales. Aunque las antiguas imágenes de Amadeo Ruiz Olmos poseían gran valor artístico, no encajaban con el gusto imaginero andaluz y sobre todo con el triunfo de dicha moda, pues resultaba imposible este sistema por su excesivo peso, de ahí que tuviera que ser llevado con ruedas. La corporación cordobesa optó por la sustitución de todas las imágenes del paso de misterio, excepto la del Cristo.

En 1937, un grupo de jóvenes cofrades decidieron erigir una nueva hermandad siguiendo los pasos de una extinta cofradía del Campo de la Verdad. Aprobada sus reglas en ese mismo año, el Jueves Santo de 1938 tuvo lugar la primera salida procesional de la Hermandad del Santísimo Cristo del Descendimiento. El paso de misterio estaba integrado por un un crucificado que aún se venera en la Parroquia de San José y Espíritu Santo, conocido como Cristo de la Caridad, la actual imagen de la Virgen del Rayo, San Juan Evangelista , los Santos Varones y las tres Marías, estas últimas tallas de escaso valor artístico. La cofradía salía de la Ermita del Santo Cristo, pero debido a la estrechez de su puerta el paso debía de ser montado en la calle.

Conscientes los miembros de la junta de gobierno de que las imágenes heredadas no encajaban en el misterio del Descendimiento, concibieron la ambiciosa idea de encargar un nuevo grupo escultórico capaz de suscitar la devoción del barrio y de la ciudad. Un joven valenciano Amadeo Ruiz Olmos, que se había afincado recientemente en Córdoba, entró en contacto con la hermandad, haciéndose hermano de la misma y realizando la maqueta de un misterio formado por Cristo, la Virgen, San Juan, los Santos Varones y las tres Marías, todos ellos para ser tallados en madera completamente y después ser dorada, estofada y policromada. De este modo, ya en 1939 la Hermandad del Descendimiento procesionaría por vez primera la actual imagen titular de la corporación junto a una talla de María Magdalena. Las antiguas imágenes de José de Arimatea y de Nicodemo fueron restauradas y revestidas con escayola y cartón por Ruiz Olmos en 1940, que también intervino a las tallas de la dolorosa y de San Juan Evangelista.

Por otro lado, se construyó en 1945 una nave donde albergar el paso y evitar montar y desmontar el paso en plena calle todos los Jueves Santos, estrenándose nuevo paso en 1948, tallado por el artista sevillano Antonio Corrales León, residente en Córdoba. Una vez terminado el nuevo paso la directiva afrontó con ilusión hacer realidad el proyecto de Ruiz Olmos y llevar a cabo la ejecución de las imágenes de la Virgen, San Juan, los Santos Varones y las dos Marías. Las dos primeras no fueron bendecidas hasta 1960. Ya en 1968 se estrenaron las imágenes de José de Arimatea y Nicodemo, pues desde 1956 en que fueron vetados el paso salía sin los Santos Varones.

Corría el año 1992 y la corporación del Campo de la Verdad aprobó la reforma integral del paso de misterio. En ese mismo año se llevó a cabo la restauración de la imagen del Cristo por parte de un joven Miguel Ángel González Jurado, que fuera discípulo del escultor sevillano Luís Álvarez Duarte, realizándole también una nueva cruz. Tras su intervención, la imagen fue trasladada desde la Ermita del Socorro, próxima al taller del imaginero cordobés, hasta su parroquia en solemne Vía-Crucis.

El mismo autor se encargaría de ir tallando en varias etapas las nuevas imágenes del misterio, todas ellas de candelero, que además diseñó una nueva disposición impregnada de gran barroquismo y completamente distinta a la de Ruiz Olmos. Así en 1993 fueron bendecidas y estrenadas las tallas de la Virgen del Refugio y la de San Juan Evangelista. Al año siguiente se estrenaron los Santos Varones. Este estreno coincidía con la tan necesaria reforma del paso, realizada por el entonces capataz Antonio Requena, que permitió que desde 1994 el misterio pudiera ser llevado a hombros por 48 costaleros. Ya en la Semana Santa de 1997 se bendijo la exquisita imagen de María Magdalena, una de las más logradas del imaginero. Finalmente, el Viernes Santo de 1999 realizaron su primera estación de penitencia las imágenes de María Salomé y María de Cleofás. Con ellas se completaba el tercer misterio que la Hermandad del Descendimiento de Córdoba ha dado culto y procesionado.

Cumplido el anterior objetivo se hacía necesaria de inmediato la adaptación del paso al nuevo misterio. Aunque se barajaron distintas opciones, la hermandad tomó la decisión de conservar las valiosas andas que poseía, aunque necesitaba urgentemente una profunda actuación. Esta delicada tarea fue encomendada al joven artista José Carlos Rubio Valverde, perteneciente a una saga de reputados tallistas cordobeses. Su trabajo consistió en alargar el paso de costero y reducirlo de frontal consiguiendo un efecto más proporcionado. Al mismo tiempo le sustituyó los candelabros arbóreos y las cuatro cabezas de los evangelistas de las esquinas por otras más reducidas, aunque siguiendo fielmente el modelo de José Callejón. Gracias a esta remodelación, desde el Viernes Santo de 2001, la Hermandad del Descendimiento ha podido transitar por las angostas calles de la Judería y hacer estación de penitencia en la Catedral.

https://www.youtube.com/watch?v=GNMM6ayygRY