El todavía presidente sitúa en criterios de seguridad la posible instalación de vallas y aboga por la autorregulación de los cortejos
El presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla, Paco Vélez, ha precisado que la eventual colocación de vallas durante la próxima Semana Santa quedará supeditada exclusivamente a razones de seguridad, sin que exista una planificación previa orientada al control de aforos en puntos concretos. Así lo ha manifestado durante un desayuno informativo celebrado este miércoles, en el que ha subrayado que la actuación de la Policía Nacional responderá en todo momento a su criterio operativo y a necesidades puntuales.
La seguridad como único argumento para intervenciones puntuales
En su intervención, Vélez ha insistido en que “mientras no concurran motivos de seguridad, en principio no está previsto instalar ninguna valla”, remarcando que solo se recurrirá a esta medida ante una “necesidad perentoria”. Según ha detallado, en la reunión mantenida el martes con la Subdelegación del Gobierno y responsables policiales no se abordó la implantación de aforos ni la colocación sistemática de vallados, sino que se dejó abierta la posibilidad de actuar únicamente en función de las circunstancias.
Estas declaraciones introducen matices respecto a lo expresado días atrás por el subdelegado del Gobierno, Francisco Toscano, quien en una comparecencia junto al alcalde, José Luis Sanz, había señalado que la Policía Nacional “no va a decidir dónde se coloca ninguna valla en Semana Santa”, al tiempo que el regidor apuntaba que dichas decisiones se adoptarían sobre la marcha.
La experiencia previa condiciona la planificación de 2026
El máximo responsable del Consejo ha aludido también a situaciones registradas durante la pasada edición, como la entrada de la cofradía de San Isidoro en la jornada del Viernes Santo, que ofreció una imagen inusualmente desprovista de público en las inmediaciones del templo. A su juicio, este episodio ha servido para que en 2026 se afronte la organización con una perspectiva distinta y mayor previsión.
No obstante, Vélez ha relativizado el impacto de estos hechos al recordar que el debate público se centró en aspectos menores: “Si lo más comentado fue la presencia o no de tres vallas, eso significa que la Semana Santa transcurrió muy bien”, ha señalado, destacando que no se produjeron incidentes de mayor relevancia.
Ajustes en la configuración de los cortejos
En relación con la disposición de los nazarenos, Vélez ha aclarado que desde la Policía Nacional no se ha prohibido expresamente la formación en filas de cuatro, aunque sí se ha solicitado facilitar el tránsito entre ellas en caso necesario. Este aspecto guarda relación con los llamados “pasillos interiores”, utilizados por los agentes como vías de desplazamiento dentro de los cortejos.
Durante el encuentro con la Subdelegación del Gobierno se puso de manifiesto que la configuración de las filas puede condicionar la operatividad de estos corredores, motivo por el cual Toscano habría pedido colaboración a las hermandades.
Llamamiento a la autorregulación ante cortejos masivos
El presidente del Consejo ha considerado que serán las propias corporaciones las que deban adoptar decisiones organizativas en función del volumen de sus cortejos, algunos de los cuales ha calificado como “absolutamente inasumibles” por el elevado número de nazarenos. En este sentido, ha apuntado que lo más probable es que muchas hermandades opten por procesionar en filas de tres o cuatro, atendiendo a sus propias necesidades.
Asimismo, ha recalcado que esta cuestión no compete ni al Consejo, ni al Arzobispado, ni al Ayuntamiento, sino que corresponde a la capacidad de gestión interna de cada hermandad. Desde su perspectiva, existe además una demanda social implícita para abordar esta problemática, ya que los cortejos excesivamente extensos pueden generar incomodidad e inquietud entre el público, especialmente por los prolongados tiempos de espera que implican.





