Córdoba, ⭐ Portada

Yo te juro por Jesús Cristo crucificado…

Día grande en Córdoba. Día de verdadera fiesta. Día que está marcado en el calendario de todos los cordobeses… O quizás no tanto.

Para Rafalito Cuaresma sí pues, como buen cofrade que se precia de serlo, tanto de Penitencia como de Gloria (que no son cosas incompatibles), esta mañana se ha levantado con una energía y una alegría distinta a la cotidiana. De acuerdo, es viernes. Pero no un viernes cualquiera. Pues hoy es 7 de mayo.

Y con la obligación que el compromiso cofrade le infunde en su manera de entender estas cosas, se ha dirigido hasta la Iglesia del Juramento dando un caluroso paseíto por el centro de nuestra ciudad. Esta vez le ha dicho Esperanza que espere. Que el calor de mayo le ha llegado de sopetón y que ya luego, si eso, se ven en el barrio.

Y así ha llegado Rafalito, solo, con su chaquetita “abrochá” y corbata florida de nudo gordo, y un poco acalorado (aún quedan vestigios de los bocadillos innecesarios de la pasada Semana Santa), a las plantas del Arcángel.

Templo lleno de devotos, de representaciones de hermandades de Gloria, del Ayuntamiento y Policía Local, de la Real Academia, etc. No en vano son numerosísimas las instituciones y colectivos que han decidido nombrar al Arcángel como su patrón.

Y mientras el sacerdote intentaba transmitir su homilía, en la que ha querido hacer una conmemoración de lo que hoy se celebra en Córdoba, Rafalito ha dejado volar sus pensamientos…

Hoy hace 443 años desde la última de las apariciones del Arcángel al Padre Andrés de las Roelas. Hoy hace 443 años que el Arcángel, acatando el Mandato de Dios Padre, fue puesto como guarda de nuestra ciudad. Hoy hace 443 años que San Rafael vela por todos los cordobeses desde cada uno de los Triunfos que hemos levantado en su honor, desde cada uno de los altares que los años han ido viendo florecer por nuestras calles, y desde cada una de las oraciones y plegarias que los que hemos tenido la suerte de haber nacido en esta bendita tierra le dirigimos en los momentos de oración.

Rafael, patrón de los Peregrinos, siempre ha velado por los cordobeses cuando hemos salido de viaje.

Rafael, Medicina Dei, siempre nos ha protegido de pandemias y enfermedades. Así, los cordobeses no sólo hemos sentido su protección en estos últimos meses, sino ya en los años en los que la peste asolaba nuestra ciudad.

Rafael, Custodio de Córdoba, ha dado nombre a infinidad de nacidos en nuestra ciudad. A negocios y empresas; a colegios, cooperativas, a una huerta convertida en barrio… y hasta al estadio de fútbol.

De siempre ha sido el nombre más utilizado en Córdoba para bautizar a los nacidos aquí (hasta que llegaron las modas de las Yaizas, Jonathan, Kevin, etc.)

Y sin embargo para Córdoba hoy sólo ha sido un día en el que los patios han vuelto a abrir sus puertas. Un día en el que seguir echando de menos la feria que no será. Un día en el que aprovechar el sol y las terrazas para celebrar que es otro viernes más.

Pero cordobeses… hoy no es un viernes más. Hoy se celebra que Rafael, el Arcángel de Dios, el del báculo y la calabaza de peregrino, el del pescado que capturara Tobías, cumplió el deseo de Dios Padre de ser colocado sobre nuestro cielo, sobre el cielo que cubre a Córdoba, para que los cordobeses estemos bajo su protección estemos donde estemos y vayamos donde vayamos.

Hoy no se han celebrado peroles, porque hoy no es la festividad de San Rafael. Pero hoy, Rafael ha renovado su Juramento de Protección a esta ciudad. Y es algo que los cordobeses deberíamos celebrar tanto o más que un simple perol o un día de campo.

Que Rafael, que es Medicina de Dios, nos proteja y acompañe siempre. Pues su Juramento es eterno.

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