100% de probabilidad de precipitaciones para la mañana del Domingo, según la Aemet

Quienes, de un modo u otro, respiramos en las cercanías de las cofradías, somos plenamente conscientes de que los pronósticos meteorológicos pueden cambiar en apenas unas horas y que el índice de acierto de los profesionales de esta ciencia, suele tender al ridículo más espantoso, sobre todo cuando se acerca la posibilidad de que un cortejo y un paso se ponga en la calle. Y es que, a pesar de que hace tres días, la Agencia Estatal de Meteorología auguraba cielos nubosos y ausencia de precipitaciones, como pronosticaba lluvia para este jueves, lo cierto y verdad, es que han vuelto a fallar estrepitosamente, al menos en lo que se refiere a la lluvia de este seco jueves.

Y es que en unas horas, los pronósticos para el próximo domingo, fecha en la que Córdoba debe tener en las calles el paso de misterio de la hermandad de la Expiración, han cambiado radicalmente y de un testimonial 30%, para la fecha señalada, el organismo oficial ha pasado a prever un 100% en entre las 0 y las 12 horas y un 75% el resto de la jornada. Unos pronósticos que, si bien podrían volver a cambiar como lo han hecho en tres días -esta vez sin la excusa de que estamos en primavera y en primavera es más difícil prever el devenir del clima-, podrían impedir el traslado extraordinario a la Catedral del Cristo de la Expiración y María Santísima del Silencio, a expensas de conocer la intensidad de las precipitaciones.

Recuerden, en este sentido, que el pasado 5 de enero, fecha de la Cabalgata, todos los pronósticos apuntaban a que llovería y lo hizo, pero a unas horas que permitió el transcurrir del cortejo. Que Aemet prevea un 100% de lluvia, entre las 0 horas y las 12, no significa, en modo alguno que, en caso de llover, vaya a hacerlo de manera continuada y con gran intensidad durante toda ese periodo. No olviden, no obstante, que una cofradía en calle no es una cabalgata, de modo que habrá que estar muy atentos al cómo van evolucionando los acontecimientos.

Así las cosas, si el tiempo no lo impide, será el próximo 4 de febrero, cuando se produzca el traslado del paso de misterio del Santísimo Cristo de la Expiración y la Virgen del Silencio para presidir una Función Extraordinaria en la Santa Iglesia Catedral. Una ceremonia litúrgica propiciada en conmemoración del centenario de la refundación de la corporación de San Pablo, efemérides que la hermandad celebra en 2018 y que incluye la concesión de un Año Jubilar que comenzará un día antes.

Con tal motivo y adelantando de manera metafórica la Cuaresma en el corazón mismo de la ciudad de San Rafael, ambos titulares de la Corporación claretiana se encuentran entronizados en su paso, arrojando una escena singular, en la medida en que junto a su altar itinerante no se halla el impresionante paso de palio de Nuestra Señora del Rosario, en lo que viene a ser una de las imágenes arquetípicas de una ciudad que huele a incienso y respira cofradías por sus cuatro costados.

Tal y como precisamos con anterioridad, ambos titulares serán trasladados la misma mañana del día 4 en virtud de un itinerario coincidente con el que la hermandad eligió con vistas al Viernes Santo de 2017. Como precisamos que el paso iría acompañado de un grupo coral. Un itinerario de ida altamente significativo, en la medida en que pasa por las puertas de San Francisco, que fuese hogar de la cofradía hasta su traslado a su actual sede canónica de la Real Iglesia de San Pablo. Con tal motivo la hermandad ha previsto un acto conmemorativo, tal y como han confirmado a Gente de Paz fuentes de la hermandad.

La hora prevista de salida se ha fijado en las 9 de la mañana y el traslado se realizará a la mayor brevedad posible, teniendo previsto llegar a la Catedral a las 11:30. A su regreso, el cortejo se adentrará en la Judería subiendo por la calle Deanes y Conde y Luque, para buscar por la calle Santa Victoria, la plaza de la Compañía. Desde ahí buscará la calle Alfonso XIII hasta regresar a su templo. Un itinerario que permitirá recuperar la imagen del crucificado de San Pablo por las angostas calles de la Judería, a las que la cofradía tuvo que renunciar para adecuar su recorrido al del resto de cofradías que conforman el Viernes Santo.