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El Rincón de la Memoria, Sevilla

1920: La Bofetá se estrena en Semana Santa con el paso de las Siete Palabras

En los albores del siglo XIX se consumaba la paulatina desaparición de la Cofradía de los Niños Perdidos, la Bofetada y el Dulce Nombre de María, fruto del cierre definitivo de la sede canónica de la corporación, la Casa-Asilo de las Niñas Huérfanas, y la invasión francesa. Aquella capilla quedaba cerrada al culto, con las imágenes de la hermandad desatendidas y encerradas dentro de ella, las cuales pasaron finalmente en 1809 al Beaterio de la Santísima Trinidad. Es en este templo donde actualmente se conservan los primitivos titulares, tallas anónimas del siglo XVII que reciben anualmente misa solemne por parte de la Hermandad del Dulce Nombre.

Un grupo de cofrades sevillanos, conociendo la existencia de esta antigua cofradía, decide reorganizar la corporación en 1919 en el Beaterio de la Santísima Trinidad, aunque pronto establecerá la sede canónica en la Parroquia de San Román. No obstante, la primera estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral no se produciría hasta el 30 de marzo de 1920, ya en Martes Santo. Para tan histórica ocasión, los miembros de la nueva cofradía solicitaron a la Hermandad de las Siete Palabras uno de los pasos con los que disponía. La corporación del Miércoles Santo contaba entonces con dos andas procesionales: unas para el proyecto de un misterio para el Sagrado Corazón de Jesús, que nunca llegaría a materializarse, y otras para el misterio del Santísimo Cristo de las Siete Palabras. No obstante, entre 1914 y 1922 la hermandad utilizaría el primero de ellos.

Curiosamente, fue el paso del crucificado el que cedería la cofradía y que aún hoy procesiona cada Miércoles Santo desde San Vicente. Se trata de una obra neobarroca realizada por Ricardo Reguera en 1881 según diseño de Joaquín Díaz Montero. Sin embargo, para 1920 aún no se había completado este altar itinerante, careciendo de respiraderos, realizados por Francisco Vélez Bracho en 1931, y la ampliación que hiciera Manuel Peralta de la canastilla en 1966. Tampoco se observan los ángeles de las esquinas, puesto que no fueron estrenados hasta 1923.

El primitivo Jesús ante Anás procesionaba solo en el paso. Además, los nazarenos del cortejo de Cristo portaban túnicas de cola moradas de ruan, siendo alquiladas a la Hermandad de la Cena.

La actual imagen de Nuestro Padre Jesús ante Anás y el misterio no se estrenarían hasta 1923; en 1924, lo harían María Santísima del Dulce Nombre y San Juan Evangelista. Todas las imágenes son obra del insigne escultor sevillano Antonio Castillo Lastrucci, siendo las primeras que realizara para la Semana Santa hispalense. No obstante, la hermandad conservó la primitiva talla del Cristo del Mayor Dolor, atribuida indistintamente a Juan Oviedo y de la Bandera, el Mozo, y Andrés de Ocampo.

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