Esta semana me he topado con una alumna que es impresionante. Es valiente. Es una campeona con todas las letras. Ha superado una grave enfermedad que la ha tenido varios meses alejada del Centro Educativo, pero no de sus compañeros y sus maestros, pues éstos han seguido visitándola y siguiendo su evolución.Esta alumna me decía que sus padres tenían toda la mesita llena de estampitas y fotografías de la Patrona y muchas más Vírgenes. Que su madre la obligaba a rezar todas las noches para que Dios la ayudara a superar su enfermedad y que les había escuchado. También me decía que cuando ya se había puesto buena su madre no pedía que rezara, había quitado todas las imágenes de la mesilla, pero que seguía hablando con Dios.Y yo me pregunto, ¿utilizamos la religión a nuestro antojo? ¿Nos acordamos de Dios en los momentos de dificultad y en los de alegría nos olvidamos por completo darle las gracias? ¿Somos tan egoístas que sólo estamos educando para pedir y pedir?Ahora está en pleno apogeo la discusión entre los Centro Educativos Públicos y los Concertados, cuestión que no voy a entrar a discutir por este medio, pero sí diré no se fuercen a los más pequeños en ser algo que nosotros no somos. Los mayores debemos ser ejemplo y espejo donde se miren nuestros hijos.
Aprenden de nosotros





