«La madera, lápiz, el carbón, el óleo y el acrílico punto todos guiados por la mano. Una mano que a su vez dio el corazón». Esas han sido las palabras con las que Nuria Barrera, referente incontestable de la pintura religiosa contemporánea, ha presentado una nueva maravilla que el arte que emana de su inagotable capacidad creativa ha querido construir para deleite de la ciudad de Pozoblanco.
Una ciudad plenamente entregada a la celebración del 75 aniversario fundacional de la Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón y Nuestra Señora de la Amargura. Una hermandad con una profunda esencia Salesiana y una raigambre que enraiza con la idiosincrasia pozoalbense.
En un evento que se ha celebrado en el abarrotado Mirador del Teatro El Silo, y en el que han estado presentes las máximas autoridades de la localidad cordobesa encabezadas por el alcalde Emiliano Pozuelo y entre las que se hallaban el Concejal de Turismo y Festejos, Eduardo Lucena, Auxiliadora Pozuelo en su condición de Delegada de la Diputación de Córdoba y Gema Tribaldo, presidente de la Cofradía, tras la presentación de la marcha compuesta por Don Víctor Ferrer con motivo de esta efemérides ha sido desvelado el secreto mejor guardado para la ocasión.
Una obra que muestra ambos titulares de la Corporación sobre una silueta de Pozoblanco presentando una composición cargada de simbolismo en la que todo carece de importancia salvo Ellos.
«Os traigo trazos llenos de mensaje, cariño y devoción» ha dicho Nuria Barrera justo antes de explicar su magnífica obra en la que «sobre una estructura básica de dibujo, fuente fundamental de expresión artística, el color aparece para destacar los Titulares».
La genial artista ha subrayado que «Ella sufre la entrega de su hijo en su Amargura, siendo testigos del Perdón de Cristo, a todos nosotros» destacando que «las diagonales que cruzan la obra destacan y dan carácter a la misma las observamos en las potencias del Santísimo Cristo, signo de su poder y divinidad y la diagonal de la Santísima Virgen que abre sus pechos sobre el perfil de la ciudad. Todo lo demás sobra» porque todo sobra cuando no es el mensaje de la luz y la verdad el que prevalece por encima de todas las cosas punto una verdad que se encierra en el camino que conduce a la rivera del mismísimo Dios y una luz que Nuria Barrera se encarga de materializar para satisfacción del universo cofrade.
Una vez más, y ya casi hemos perdido la cuenta, lo ha vuelto a lograr. Nuria Barrera ha vuelto a materializar a través de la magia de su pintura un sueño. El sueño de todo un pueblo, un sueño que hace más de siete décadas un grupo de soñadores quiso poner en marcha en el norte de la provincia de Córdoba. Un sueño que brilla con fuerza para alumbrar a Pozoblanco a través de la hermosa y la serena mirada de la Virgen de la Amargura y el sacrificio infinito que materializa el Perdón de su hijo.





