La Agonía emprende un nuevo e ilusionante proyecto solidario en Zimbabue

Lo subrayábamos hace tal sólo un par de días. Una de las hermandades de la Córdoba Cofrade que evidencian un mayor nivel de implicación para con las causas solidarias, las grandes y las menos grandes – todas ellas igualmente importantes -, es la hermandad de la Agonía que, a pesar de encontrarse inmersa en uno de los desafíos patrimoniales más importantes de su joven historia, materializado en el paso de palio de la Virgen de la Salud, que pisará por vez primera las calles de Córdoba el próximo Martes Santo, no descuida ni un ápice su compromiso con aquellas cuestiones que deben ocupar, por propia definición, un lugar de privilegio en la cotidianidad de nuestras cofradías, la solidaridad y la labor asistencial.

Ya lo decía su hermano mayor, Carlos Recio, en declaraciones concedidas a Gente de Paz: “No hay hermandad sin caridad”. Palabras que demuestran hasta qué punto, esta verdad imperecedera se encuentra firmemente enraizada en la realidad de una corporación que habita en un barrio que precisa de la impagable acción solidaria de una hermandad que, aún así, se ha negado sistemáticamente a sí misma, limitar su acción a su horizonte más cercano, multiplicando su presencia en aquellos lugares, con independencia de la cercanía, en los que sea necesaria la existencia y la implicación de una mano amiga, al nivel que sea.

Una corporación que aporta “aproximadamente un 35% del presupuesto de Cáritas de la Parroquia con un ingreso mensual” y desarrolla diversos proyectos en los que la Agonía se halla involucrada, tales como la concesión de becas a niños que no se podían permitir el pago de sus libros de educación infantil hasta proyectos de inserción para jóvenes inmigrantes. A todo esto lo anterior, había que añadir además otra iniciativa de altura como la de Zimbabue, donde colaboran “sosteniendo económicamente a diez enfermos sin recursos con una aportación mensual y junto con Manos Unidas y la Diputación al sostenimiento de chicos huérfanos a quienes se les proporcionó una casa de acogida en la que hay 36 chavales de un total de 200 que allí son atendidos”.

Una labor gestada desde hace muchos años y construida alrededor de conceptos y premisas profundamente aceptados por todos sus hermanos y que este año pretende materializar en el país africano una nueva iniciativa ilusionante qué evidencia el compromiso creciente de una de las hermandades que se ha convertido en referencia para toda la Córdoba cofrade, rehabilitar la escuela primaria de Tshongokwe y dotar de mobiliario sus cuatro aulas. Un nuevo desafío asistencial y solidario para cuya consecución la corporación del Naranjo ha solicitado la ayuda de todo el pueblo de Córdoba y una nueva forma de demostrar que ser cofrade es mucho más importante que una corbata, una medalla, una vara, una corneta o un costal.