Hace unos meses, tras el atentado de Berlín, hablaba de la incertidumbre que suponen los eventos multitudinarios y el peligro que corría España ante este nuevo tipo de atentados. Por desgracia, ha pasado, hemos sufrido el ataque de unos seres que no podemos llamar humanos. Barcelona, España, así como el resto del mundo, ha visto quince nuevas víctimas mortales y más de cien heridos en un acto de odio.
Esto ocurrió un día de verano normal en las calles de la Ciudad Condal, aunque todavía no está todo resuelto, muchas son las incógnitas que comienzan a surgir en torno a este atentado terrorista. Ahora bien ¿estaríamos preparados para una Semana Santa más con la actual situación?
En el nivel 4 de alerta hemos vivido la última Semana Santa, las fuerzas de seguridad estaban repartidas estratégicamente para que no sucediera nada que pudiera poner en riesgo la vida de cualquier persona. En ningún caso es comparable la situación vivida en la Madrugá con lo ocurrido en Barcelona, pero las escenas de miedo y pánico que vivieron los sevillanos no dejaron tampoco indiferente a nadie.
La Policía Nacional se vió sobrepasada por las carreras en puntos de la Carrera Oficial hace que se piense si están tomadas, hace que quizás se deba realizar un nuevo planteamiento en la seguridad de los cortejos y de la Carrera Oficial si en vez de carreras fueran hechos más graves en un ambiente de psicosis generalizada.





