Hace ya una semana que a estas horas estaba con el teléfono en la mano, ansioso por recibir noticias de mi familia. Para más suplicio, mi familia vive en Barcelona y cerca de Cambrils, la televisión no dejaba de hablar de todas las víctimas confirmadas y se sabía que era un atentado yihadista.
Mi familia gracias a Dios está bien, pero no podemos decir lo mismo de las 15 familias que han perdido algún miembro por culpa de la sinrazón de quienes se creen con el poder supremo.
Hace ya una semana que estamos de luto, pero empezamos a despertar del letargo y a leer todas las informaciones que se han recogido de los terroristas, y como, por desgracia, vemos que la clase política dirigente del espectro a la «más izquierda» no para de ser tan excluyente que cuando ocurre algo como este atentado, está del lado equivocado.
Siguen dejando claro que la única religión que les molesta somos los católicos al llamar a no juzgar a un musulmán por lo que hace un terrorista, pero sin embargo, no se disculpan por los insultos proferidos y generalizando sobre toda la Iglesia Católica por los lamentables casos de pederastia.
Los católicos no somos pederastas, puesto que si queremos generalizar, podemos hablar que todos los políticos son unos ineptos o corruptos dado el nivel que hay en nuestro país.
Es lamentable que se permita esa generalización desde la llamada libertad de expresión, pero si a ellos se les compara, no dudan en denunciar ante la justicia. No es la misma libertad de expresión al parecer para el pueblo llano que para las esferas del poder.
Muchos seguimos en el luto, pero también sufrimos cada vez que se nos insulta y, evidentemente, las comparaciones son odiosas porque no me digan por qué, siempre saldremos perdiendo. El domingo veremos quien quiere salir mejor en la foto, que en la misa de la Sagrada Familia algunos no pudieron ser ellos mismos.





