Una Semana Santa entre lobos solitarios

Hace unos meses, tras el atentado de Berlín, hablaba de la incertidumbre que suponen los eventos multitudinarios y el peligro que corría España ante este nuevo tipo de atentados. Por desgracia, ha pasado, hemos sufrido el ataque de unos seres que no podemos llamar humanos. Barcelona, España, así como el resto del mundo, ha visto quince nuevas víctimas mortales y más de cien heridos en un acto de odio.

Esto ocurrió un día de verano normal en las calles de la Ciudad Condal, aunque todavía no está todo resuelto, muchas son las incógnitas que comienzan a surgir en torno a este atentado terrorista. Ahora bien ¿estaríamos preparados para una Semana Santa más con la actual situación?

En el nivel 4 de alerta hemos vivido la última Semana Santa, las fuerzas de seguridad estaban repartidas estratégicamente para que no sucediera nada que pudiera poner en riesgo la vida de cualquier persona. En ningún caso es comparable la situación vivida en la Madrugá con lo ocurrido en Barcelona, pero las escenas de miedo y pánico que vivieron los sevillanos no dejaron tampoco indiferente a nadie.

La Policía Nacional se vió sobrepasada por las carreras en puntos de la Carrera Oficial hace que se piense si están tomadas, hace que quizás se deba realizar un nuevo planteamiento en la seguridad de los cortejos y de la Carrera Oficial si en vez de carreras fueran hechos más graves en un ambiente de psicosis generalizada.

Atrás quedaron los escrúpulos de aquellos que se llaman hijos de Alá que cometen estos atentados. Los asesinos han provocado muertes que no se comprenden si no se está mentalmente anulado por el DAESH y su interpretación del Corán y de la historia. A diario ejecutan la libertad, y aún así, no estamos preparados para poder ser capaces de aplastar la cabeza de la serpiente sin caer a pensar en el que dirán el resto de líderes mundiales.
 
Inculcar a la sociedad los planes de evacuación de sitios donde se reúna la multitud, explicar a la ciudadanía a través de los medios de comunicación como actuar en caso de carreras y, sobre todo, saber descubrir y detener las posibles células yihadistas antes de que, como en Barcelona, puedan hacer y deshacer a su antojo para conseguir crear el caos en una de las fechas más sagradas para los cristianos. El futuro únicamente es nuestro y de nadie más, y hay que trabajar juntos y unidos para no perder la batalla que ha comenzado, porque no lo olviden, los yihadistas nos han declarado la guerra hace ya mucho tiempo y, por desgracia, no hemos sabido como enfrentarnos a ella.