La polémica suscitada a raíz de la publicación del cartel de actos de la Velá Joven, que organiza el Consejo Local de la Juventud, organismo dependiente del Ayuntamiento de Córdoba, y sobre todo la fuerte marejada desarrollada a través de las redes sociales ha tenido consecuencias prácticas. El ayuntamiento de Córdoba no ha tenido más remedio que claudicar e incluir los eventos de cariz religioso que se organizan, de la mano de la Agrupación de Hermandades y Cofradías, en torno a la Co-Patrona de la ciudad de San Rafael.
Una situación que debería estar dentro de la lógica más absoluta pero que, en este ambiente enrarecido en el que se desenvuelve la radicalizada política cordobesa en los últimos tiempos, con tres partidos pugnando por demostrar cual es más antisistema y cual “pone más en su sitio a la iglesia y a las cofradías”, habían extirpado a todo lo relacionado con la Virgen, como si de una enfermedad se tratase, de una celebración que, se pongan como se pongan, lleva su nombre y no el del fósil que se halla colgado de una pared del Santuario.
Sea como fuere, bienvenida sea la rectificación aunque haya sido formulada con la boca pequeña, dando a entender que todo ha sido un malentendido y no una intención perfectamente definida, en esa retórica a caballo entre el digo pero no digo y de paso considero al pueblo idiota en el que algunos políticos se encuentran instalados en los últimos tiempos y que no se circunscribe en exclusiva, desde luego, a la política municipal.
Dos pequeñas menciones relativas a la procesión de regreso de la Virgen a su barrio del día 7 y la eucaristía del día de la Fuensanta, aunque sea de compromiso y subrayando que ambos eventos están organizados por la Agrupación de Cofradías, no vaya a ser que alguien se confunda, y todo el mundo más feliz que una perdiz, entre sardinás, gazpachás, salmorejás y un concierto de sevillanísimo Hugo Salazar entre otros muchos actos con un inequívoco sabor “social” que ocupan el grueso del programa. No era tan difícil, ¿verdad?






