La Virgen de la Salud ya está Coronada

Fresca, como una rosa perfecta, era el aire matutino que acariciaba el centro de la ciudad. Tenía el rumor auténtico y vivo de las mañanas del Barrio de León, protagonizado por las mujeres que cada día se levantan para ir al Mercado de San Gonzalo con el esfuerzo de dar de comer a sus maridos e hijos. Esas vecinas que como María viven para sus hijos, repartiendo todo su cariño entre ellos y sus madres, quienes le dieron la vida y ahora se han convertido en la cruces que abrazan cada día revestidas de enfermedad. Así  es la vida de esas vecinas que cada tarde ruegan salud a la Virgen de su barrio, fuente de la alegría y el gozo envidiable de unas vecinas que hoy lo transmiten en el mundo entero lleno de amor y ternura hacia una Madre que la han coronado con una guirnalda llena con toda la sangre fervorosa de un barrio.

Reluciente en en el Altar del Jubileo se situaba Nuestra Señora de la Salud. Lucía el manto diseñado por Javier Sánchez de los Reyes y bordado por Luis Miguel Garduño que estaba siendo estrenado para la ocasión, al igual que la nueva saya bordada en oro y seda a realce por Jesús Rosado con el diseño de Sánchez de los Reyes; entre rosas champán, clavel antigua, verdes daneses y esparragueras verdes. Como esta adelantaba nuestro compañero Carlos Gómez, toda Sevilla estaba preparada para un día en el que se cumplirán los sueños de generaciones enteras y el deseo incontenible, a flor de piel, de los vecinos de un barrio.

Pasados unos minutos de la 11h. comenzó la ceremonia de la Coronación Canónica presidida por el Arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo Pelegrina. Entre las representaciones se encontraba el Ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, y el Embajador de Polonia. El ambiente de la Misa era solemnizado por los numerosos sacerdotes que ayudaron y el cuerpo de acólitos de la Hermandad de San Gonzalo que con seis ciriales y dos incensarios llenaron las naves catedralicias de incienso. Para llenar de más majestuosidad la celebración intervino la Coral de la Virgen de los Reyes y el órgano del maestro José Enrique Ayarra.

Tras las lecturas, el Arzobispo presidió la homilía en la que aseguró que iba a tener «el honor inmerecido de Coronar a la Virgen de la Salud» y tuvo palabras emotivas para el barrio. Atentos se encontraba los numerosos feligreses que asistieron con las más de 2300 invitaciones que ha repartido la corporación.

A las 12.05h. la corona que situaba en unas andas prestadas por la Hermandad de los Dolores del Cerro fue cogida por el Arzobispo para imponerla sobre la sien de la Dolorosa. Nuestra Señora de la Salud era Coronada justo en la hora del Ángelus cuando el Ángel del Señor anunció a María del Fruto de su vientre. Instantáneamente sonó el Himno Nacional en el órgano catedralicio y se cantó la Salve Regina. De esta manera, la Virgen de la Salud se convertía en la decimoctava con la corona realizada en 1977 por Fernando Marmolejo Carmago y que ha sido remozada para este día tan señalado por su hijo Fernando Marmolejo Hernández.

En las peticiones el Señor Arzobispo, Juan José Asenjo Pelegrina, pidió por la unidad de España, para que los políticos gobernasen en la paz y la justicia, y por la sequía que está asolando nuestro país.

La celebración de la Coronación Canónica finalizaba a las 12.53h. tras casi dos horas de duración. Ahora, después de la intensidad de la coronación canónica, vendrá la calma, y luego, la apoteosis. A las 16:30, la cruz de guía que abrirá el cortejo traspasará la Puerta de Palos, y sonará el son inconfundible de las Cigarreras para anunciar que el éxtasis, que permanecerá intacto hasta altas horas de la madrugada comienza a precipitarse por cada uno de los adoquines que conducen desde el corazón de la ciudad hasta el trono de la dolorosa de Ortega Bru, allá en el Barrio León.

Medio centenar de hermandades acompañará a la Virgen de regreso a su feudo, amén de un cortejo que superará ampliamente el millar de hermanos y todas las cuadrillas costaleras de la cofradía, también los hombres del Soberano, que tendrán el privilegio de volver a llevar a su Madre en uno de los días más importantes de la historia de la hermandad del Lunes Santo, una jornada que será recordada para siempre. La llegada a Triana multiplicará la intensidad hasta límites insospechados, cuando la Virgen camine envuelta en las miles de flores de papel y banderas que los devotos han dispuesto para otorgar a la procesión del colorido que merece un acontecimiento de estas características.

La Virgen de la Salud, acompañada magistralmente por la Banda de Santa Ana de Dos Hermanas, experta ya en estas lides, glorificará cada instante de esta histórica y maravillosa procesión en la que de nada servirán los relojes. A los rumores de que la hora de entrada se retrasaría hasta más allá de las seis de la mañana, la hermandad respondió con un itinerario que sitúa la frontera de la llegada al hogar en las cuatro. Nada importa, todo el mundo es plenamente consciente de que los horarios en casos como este están para ser perfectamente incumplidos. Así ha sido siempre, y así ha ser. Hoy es el día en que Ella ha de repartir Salud por todos y cada uno de los corazones que se encuentre a su paso, para curar las aflicciones de todas las almas que la busquen. Hoy es el día en que la Madre del Soberano sale a las calles de Sevilla para sanar los males del mundo. Que así sea.