Desde siempre, la solidaridad y la caridad, han formado parte nuclear de las facetas cotidianas que desarrollan las corporaciones que configuran el universo cofrade. Una labor que es foco esencial de las acciones que emprenden a lo largo del curso cofrade y que, hasta hace relativamente poco tiempo, quedaban diluidas por otras, tal vez dotadas de mayor brillo, que solían acaparar mayor interés de los medios de comunicación, hasta que algunos comenzamos a prestar la atención que requiere una de las áreas fundamentales de la razón de ser de las hermandades.
Una solidaridad que en los últimos minutos ha unido de manera simbólica a las ciudades de Córdoba y Sevilla a través de dos sus corporaciones más comprometidas, la Merced y las Penas de Vicente, que han dado cuenta del éxito sin paliativos de dos campañas, de similar índole, emprendidas por ambas corporaciones, encaminadas a paliar las necesidades de aquellos miembros de la sociedad que precisan de una mano amiga para continuar avanzando por el sendero de los sueños cumplidos.
Por una parte, la Diputación de Caridad de la hermandad de Las Penas de San Vicente ha transmitido, mediante un comunicado difundido a través de los medios oficiales de la corporación, su «inmensa satisfacción y gratitud por la siempre generosa colaboración de todos los hermanos que han atendido a la llamada de la Campaña de Apoyo Educativo, llevada a cabo por la Hermandad ya en su tercera edición».
Una campaña que se ha cerrado con un éxito rotundo. No en vano, este año se ha conseguido cubrir un más amplio espectro esas necesidades, con una cifra récord alcanzando los 920 euros, con los que se ha podido dotar de recursos, a modo de becas de apoyo, para estudiantes desde infantil hasta universitarios, sirviendo de ayuda en el abono de las matrículas, las compras de uniformes y el material escolar básico para niños, así como clases de apoyo extraescolar.
Un compromiso social en virtud del cual «se ha conseguido llegar allí donde los recursos limitados de las familias más necesitadas no pueden hacerlo, consiguiendo algo tan sencillo y a veces tan complejo para muchos de ellos como que sus hijos vayan a la escuela con el material mínimo que necesitan». Que cunda el ejemplo.
Casi al mismo tiempo, la cordobesa Hermandad de la Merced, a través de sus medios oficiales de información, anunciaba que «ningún niño se quedó sin material escolar en la feligresía de San Antonio de Padua». Así lo ponía de manifiesto la corporación del Zumbacón, enfatizando el éxito de la campaña que, como cada verano, el Grupo Joven de la hermandad ponía en marcha hace unos meses, dirigida a la recogida de material escolar, para ayudar en el nuevo curso a los más necesitados del barrio.
Un sueño que se ha podido convertir en realidad gracias a la solidaridad de cientos de personas que han colaborado, habiéndose recibido gran cantidad de material (más de 300 artículos), nuevo en su totalidad, que ha permitido la preparación de 39 lotes, de forma que ninguna familia que lo había solicitado se quedase sin material escolar, permitiendo el inicio del curso con total normalidad.
Dos ejemplos, con mayúsculas, que han acercado en el transcurso de unos minutos, de una manera maravillosamente metafórica, a dos ciudades con una importantísima actividad cofrade que se ha vuelto a poner al servicio de la sociedad en la que las cofradías se desarrollan. Dos noticias para sentirse orgulloso de ser cofrade.





