El Cerro renueva su confianza en los capataces del Amor y del Silencio

La hermandad del Cerro ha desvelado las únicas dudas – de cara al exterior – que en estos momentos quedaban por dilucidar, respecto a su puesta en escena la próxima primavera, camino de la Santa Iglesia Catedral. Tras la renovación de las tres bandas que acompañarán a los tres pasos de la cofradía el próximo Domingo de Ramos, la Agrupación Musical de Valme de Dos Hermanas, la Banda de cornetes y tambores de Nuestra Señora de la Salud y la Banda de Música del Santísimo Cristo del Amor y la confirmación de que David Pulido continuaría siendo el capataz del paso de palio de la Virgen de la Encarnación, la hermandad ha decidido en positivo la continuidad de los capataces de los otras dos cuadrillas de la cofradía. Una decisión que ya ha sido adoptada por la Junta gestora que dirige los destinos de la corporación del Cerro.

Por tanto, Rafael Cerezo, que ejercerá como capataz titular y Pedro Buitrago, como segundo, en el paso del Silencio y Lorenzo de Juan al mando del martillo del paso del Cristo del Amor, seguirán un año más desplegando su sabiduría y buen hacer como máximos responsables de ambas cuadrillas. Cabe recordar que Cerezo y Buitrago iniciaban la pasada primavera su segunda etapa al frente de la cuadrilla costalera que tiene la responsabilidad de llevar sobre sus hombros a la imagen que tallase el insigne Ortega Bru. De hecho ya sustituyeron como capaces del Silencio en 2010 al veterano José Luís Ochoa y formaron tándem hasta que, en 2015, Pedro Buitrago, uno de los capataces que llevó a la Virgen del Rayo a la Catedral el pasado Sábado Santo, se hizo cargo en solitario del martillo del Silencio. Buitrago fue capataz del paso del Señor solamente ese año, siendo sustituido por Romero y este, a su vez por Bastante. 

Por su parte, Rafael Cerezo, es un hombre de cofradías con una amplia experiencia al frente de cuadrillas como la de propia deJesús del Silencio y del Cristo del Amor y formando parte del equipo de capataces del Cristo de la Clemencia, de San Bartolomé de Espejo o como costalero en las cuadrillas de María Auxiliadora, la Reina de los Mártires, La Sentencia, Gracia y Amparo, Las Angustias o Rocío y Lágrimas entre otras, ha sabido inculcar a sus hombres en la hermandad de Las Lágrimas la verdad de las trabajaderas, logrando transmitir los auténticos valores del costalero que trascienden de protagonizar un mero deporte sacro para convertirse en los pies de María Santísima.

Experiencia contrastada igualmente en el caso del veterano capataz, Lorenzo de Juan, que nuevamente será el encargado de gobernar la cuadrilla del Cristo del Amor el Domingo de Ramos de 2018. De Juan es uno de los capataces con una trayectoria más dilatada en Córdoba y, en la actualidad, dirige la cuadrilla del Cristo de la Buena Muerte, titular cristífero de la hermandad de la Buena Muerte. A ello hay que sumar el hecho del buen número de pasos que ha mandado en sus décadas de capataz, mandando algunas de las cuadrillas más reputadas de la Córdoba Cofrade como la de la Reina de los Mártires o la de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia. 

De este modo se confirma la estabilidad de los cargos de confianza de la cofradía de Jesús Divino Obrero a pesar del cambio experimentado en la junta gestora que la dirige en las últimas semanas, lo hace esperar que el camino de sensatez emprendido por el equipo de Miguel Ángel de la Torre, continúe siendo profundizado en el inmediato futuro.