El mundo del costal es tan amplio como variopinto. Como decía un buen capataz amigo mío en una de las noches de ensayos: “Muri, hoy en día cualquiera puede ser buen capataz sabiendo solo igualar y mandar”. Y razón, no le falta. Actualmente, una persona que posea el “don” de liderazgo combinado con una pizca de “don” de gentes, podría ser capataz. – Como si de una receta culinaria se tratara-.
En estos últimos años se esta viendo una gran revolución del martillo, en la que, siendo la mayoría de veces, esta viene por el ansia del antes nombrado y que – si me vuelven a permitir- como diría un gran maestro del costal como es mi padre, “No se que es lo que tiene el martillo que tanto lo quiere la gente”. Un costalero que este año que entra nuevo su séptima vertebra cumplirá 34 años bajo los pasos. Pero eso es hablar de otro tema.
Volviendo a lo de antes, el tema del martillo es motivo de controversia y bombardeo en cualesquiera que sean las tabernas donde gente cofrade de debajo de los pasos se encuentren. “Que si fulanito me ha hecho esto, que si menganito ha hecho lo otro”. En definitiva, una secuencia de habladurías, que muchas veces es hablar por hablar y que realmente nos hace que no sepamos apreciar lo que esta pasando en el día a día. Y que, bajo mi humilde punto de vista, es presente y futuro.
Hablar de capataces es hablar de Enrique Garrido y Carlos Lara. Dos personas serias, que en cada uno de sus pasos muestran su buen hacer que tanto le caracteriza, perfeccionistas y que, después de estar delante de sus respectivos pasos, son amigos de su gente. Dos capataces que te hablan de tu a tu, directos, concisos y claros. Capataces que a día de hoy cuenta con una gran nominad de pasos que han sacado a la calle, y de los que les quedan por venir. Dos capataces que no le han podido la famosa ansia del martillo y que hace, que a día de hoy se mantenga en el “top five” de los maestros. Por que lo son, son maestros.
Imagino que muchos que lean este articulo dirán que mi opinión no es válida, que no es aceptable, pero quizás, sea por que no los conocen. Otros, los que, si los conocen y han trabajado con ellos, me darán la razón. Dos capataces que cuando mas de uno se retire, serán los mejores.





