La hermandad de los Negros late de manera especial, en este tramo final del Puente de la Purísima, en torno a su preciosa dolorosa, que protagoniza el tradicional besamanos que la corporación del Jueves Santo, que está a punto de comenzar a conmemorar su 625 aniversario, celebra en su honor, motivo por el cual, nuestro compañero Benito Álvarez, ha querido acudir a la llamada de la Madre de Dios, para dejar testimonio gráfico a través de este excelente reportaje.
La Virgen de los Ángeles es una dolorosa anónima que se cataloga como posible obra de la primera mitad del siglo XVII. Aunque ha sido muy restaurada, su parte fundamental se cree que pertenece a dicha época, y así se deduce de su aspecto anterior donde predominaba su rostro de marcada frontalidad estática, y de una cita inventarial referida al año 1625.
En el año 1984 Antonio Dubé de Luque intervino en ella acometiendo una remodelación importante que le proporcionó al rostro y al cuello unas formas más acabadas. Asimismo corrigió algunas imperfecciones en la zona de los ojos y le dio movimiento a su hechura para adaptarla a las tendencias estéticas del neobarroco. También se corrigió entonces su anterior policromía, tapadas por entonces tras varias capas de pintura.




























