En esta misma mañana de 21 de enero tenía lugar la presentación del cartel oficial de la Semana Santa de Écija de 2018. El acto ha tenido lugar en el Teatro Municipal de la localidad sevillana, donde el Consejo General de Hermandades y Cofradías ha celebrado, en su edición número dieciséis, el concierto oficial de dicha institución. Esta vez, y coincidiendo con el veinticinco aniversario de su fundación, ha estado a cargo de la Banda de Música Santísimo Cristo de Confalón, de la propia ciudad astigitana, a cuya dirección se sitúa Miguel Aguilar Jiménez.
La obra pictórica que dará la bienvenida a la Cuaresma en Écija ha salido de la maestría de los pinceles de Jerónimo Díaz García, un reconocido artista en la localidad. Su dilata experiencia en la pintura y sus premios avalaron la elección de Jerónimo Díaz, licenciado en Bellas Artes en la especialidad de pintura por la Universidad de Sevilla, como cartelista de la Semana Mayor ecijana. Además, cuenta con la autoría de los carteles anunciadores de las ferias de Écija de 2002 y 2014, el carnaval de la ciudad en 2003 y 2014, o los conmemorativos del Jueves Santo de Écija de los años 2004 y 2009. Jerónimo Díaz también ha firmado a nivel local el cartel de la Noche Flamenca Ecijana, y en otras localidades como La Campana, Torremolinos, Osuna o Jerez, también ha puesto su sello en fiestas y ferias. Además, ha realizado numerosas pinturas murales dentro y fuera de Écija, como fue su última obra en el popular Parque de San Pablo.

Para este año de 2018, el turno protagonista del cartel recaía en la hermandad de Santiago. La pintura acoge como figura central el portentoso crucificado que tallara Pedro Roldán, el Santísimo Cristo de la Expiración, titular de esta cofradía de los Estudiantes. Flanqueado en los márgenes superiores, la Virgen de los Dolores y el Nazareno de la Misericordia, el paso de misterio de la corporación del Martes Santo que viene a representar las negaciones y lágrimas de San Pedro. Es por ello que en el cuadrante inferior izquierdo aparece la figura de un gallo, acogiendo en su seno el inigualable paso del Cristo de la Expiración, cuyo momento recoge el paso de la cofradía por el Arco de Santa María, el lugar más emblemático para la hermandad. Además, el cuadro tiene como base la preparación de los nazarenos de la corporación de cara a su inmediata salida desde el patio de la Parroquia de Santiago el Mayor. El escudo de la cofradía estudiantil aparece grabado en el cirio encendido que asoma por la franja derecha de la obra.





