El consuelo infinito para el Desamparo y Abandono de la humanidad entera

Situarse frente a la grandeza infinita del Hijo de Dios es una de las emociones imperecederas que el cofrade tiene la fortuna de experimentar en muchas ocasiones a lo largo de su existencia.

Ese instante de introspección frente al destino de sus oraciones, que el creyente siente ante la presencia de quien es mucho más que na imagen devocional, ese asidero para las tribulaciones cotidianas, esa representación del mismísimo Dios, al que se aferra el cristiano y el cofrade para materializar esa relación que solamente se comprende en este privilegiado rincón del mundo en el que se tutea a Jesucristo y se habla como a aun amigo.

Ante la presencia del Cristo del Desamparo y Abandono, en el corazón devocional del Cerro del Águila, cientos de devotos han peregrinado para refugiarse en su compañía y encontrar el consuelo infinito que tanto necesita este valle de lágrimas. Allí ha estado nuestro compañero Benito Álvarez, para dejar testimonio de fe, a través de este excelente crónica gráfica.