Inmaculada Aranda pronuncia un magnífico pregón en defensa de la vida y el respeto por los demás

La Iglesia de la Magdalena ha acogido entre sus muros la XII edición del Pregón del Costalero que cada año organiza la Hermandad de la Cena. Una edición que ha sido pronunciada por Inmaculada Concepción Aranda Vázquez, hermana de las cofradías del Amor y Universitaria. Inmaculada nace en Córdoba en 1967, en el seno de una familia cristiana y cofrade. Licenciada en Medicina y Cirugía en 1992, por la Universidad de Córdoba. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en 2003, en Córdoba. Realiza su labor asistencial como médico en la provincia de Sevilla, en la localidad de Écija desde 2011. En el Amor comenzó a vestir túnica nazarena en 1981.

Fundadora, junto a un grupo de hermanas, de la Cuadrilla de hermanas costaleras de María Santísima de la Encarnación. Fue sus pies durante dos años, para convertirse en su Contraguía dirigiendo su caminar por las calles angostas de Córdoba durante 18 años. Pasado este período volvió a vestir aquella túnica que tenía guardada en su armario. Camarera de María Santísima de la Encarnación desde 1999 hasta la actualidad. En el I Congreso Nacional del Costalero celebrado en Córdoba en 2002, participó con un estudio descriptivo realizado sobre la cuadrilla de María Santísima de la Encarnación.

Comenzaba el pregón, con el concierto de marchas procesionales a cargo de la Agrupación Musical de la propia hermandad. La banda sigue con su crecimiento continuo y va tomando cuerpo de ser una gran banda. A continuación tomó la palabra Francisco Román que realizó una breve entrada sobre la historia de este pregón de la Hermandad de la Sagrada Cena. Tomó la palabra, a continuación, Carlos Herencia, presentador de la Pregonera, y Capataz de aquella cuadrilla de «locas» costaleras que comenzaron a escribir una historia que a día de hoy, se sigue escribiendo. Dando paso a la pregonera que fue costalera y contraguía de su Virgen de la Encarnación.

Inmaculada ha aparecido ataviada con una mantilla sobre su espalda, con un recogido en el centro de su pecho. Su moño cordobés en su pelo le daba un aire serio y a la vez elegante, muy elegante. Ha comenzado el pregón recordando el pasaje bíblico donde un ángel le dijo a María que encarnaria al Hijo de Dios. Ha mostrado su sorpresa por ser la elegida para ser oraciones, de flores, de la gente de su barrio.  Ha hecho una defensa de la vida y el nacimiento de Amor. Recordando a los que no tuvieron esa suerte. Costaleras que hoy son Madres ofreciendo sus embarazos a su Madre de la Encarnación y hace gala de la defensa de la vida.

Ha tenido un recuerdo y un sentido agradecimiento a la Hermandad de la Sagrada Cena por su colaboración a la Universitaria con su pequeño paso para la Virgen de la Presentación. Y la llegada a la hermandad del Crucificado de Miñarro. Este ha sido el punto en el que la pregonera ha pedido que no haya más violencia de género. Se han sucedido los aplausos por la defensa de la vida y por las víctimas de la violencia de género. «Costaleros y hermanos de manos arrugadas deben de enseñar a los jóvenes. Costaleros deben de llevar la fe y ser testimonio de ella. Hay que dejar las posturas y el protagonismo. Hay que ser más humildes y menos protagonistas», ha subrayado la pregonera en otro de los momentos más intensos de su pregón.

En la última chicotá de su pronunciamiento, Inmaculada Aranda ha dicho que «cuando ya no puedas seguir, ponte la túnica y sigue acompañando», para finalizar con un recuerdo a las costaleras que han fallecido, a las madres que piden por sus familiares enfermos y a esos ancianos sentados en las puertas de sus casas en su barrio». La pregonera puso fin a su pregón fin dando gracias a su Virgen de la Encarnación. Un magnífico pregón en defensa de la vida y el respeto por los demás.