Estoy sorprendido de la manera en que últimamente, todos somos jueces de unos y de otros. Porque parece ser que la carrera de abogado o juez en esa red social del pajarito, es súper fácil, en esa red social o en cualquiera. No voy a defender a nadie porque no creo que se lo merezcan, pero es muy fácil culpar en esta actual sociedad. Y creo que ejemplos tenemos todos los días. Se demuestra que es muy fácil señalar y hundir a una persona a base de hacer daño que es algo que nos motiva y mucho.
Los episodios que estamos viendo en estas últimas semanas nos delatan a casi todos. Cada uno de nosotros, en nuestros círculos, realizamos unos juicios que a la misma vez nos retratan y más tarde o más temprano, nos terminarán de poner en nuestro sitio. Y lo peor de todo que nos creemos justos, cuando no tenemos elementos de valoración, nada más que la opinión pública de unos que se creen dioses de la justicia y tener la posesión de la verdad.
Y lo que me cae peor que para algunos somos críticos feroces, muy feroces y para otros somos borregos de no tener narices de decir nada. Se nos está viendo el plumero demasiado pronto y fácil. Y es muy doloroso que cuando nos situamos de un lado, vengan otros y te recuerdan lo que eres y te ponen en tu sitio muy fácil.
Ejemplos tenemos a diario y no hace falta citar muchos, solo con leer y estar un poco atento a la realidad, te das cuenta lo fácil que es retratarte y te lo recuerdan con mucha facilidad.
Pasando a otro tema un poco más cofrade. Estuve ayer viendo un ensayo de costaleros y costaleras que hubo en nuestra ciudad tras la invitación de su capataz, amigo y componente de mi equipo. Así que con mi otro amigo inseparable de fatigas nos dispusimos a presenciar dicho ensayo. No es menos cierto, que a pesar de haber pasado ya casi un mes de nuestra semana por excelencia, se echa de menos y apetece pasar un buen rato entre amigos.
Mucha gente allí nos congregamos en torno al ensayo. Costaler@s, capataces, cofrades y todo jartible pontanés o pontanesa, manantero o manantera deseoso de ver un paso ensayando. En esas tres horas se rememoran una serie de hechos que son muy agradables de tener y recordar. Recuerdos, como he dicho antes, de hace tan solo un mes.
Pero me llamó la atención de las tres cuadrillas que allí había de costaler@s, que todo en la vida no deja de ser un fiel reflejo de la situación que vivimos en la actualidad. Viene a colación, que lo mismo somos jueces para dictar sentencias, que somos costaler@s capataces y sabemos de todo. Somos costaler@s que estamos más pendientes de redes sociales y que cada ya lo sabemos todo. Las nuevas generaciones les cuesta mucho trabajo dejar enseñar por otros que pueden tener más experiencia y que le pueden dar buenos consejos.
Aún recuerdo mis comienzos y a mí, no se me ocurrió levantar la voz o quejarme o decir esto o aquello. Yo quería ser costalero y aprender con los mejores que había en ese instante, y que por suerte, aún siguen derrochando categoría bajo una trabajadera. La humildad es un valor en desuso que deberíamos de sacar todos y seguro que nos iría a todos mucho mejor.
Los jóvenes también nos pueden enseñar y viceversa, pero ellos deben de fijarse en los más experimentados que lo son por las batallas que ya han librado bajo los pasos. Esto debe de ser recíproco, de ida y vuelta, no de un solo camino.
Bueno, ya está aquí otro fin de semana. Cruces por doquier engalanando los rincones, plazas, calles de nuestra ciudad encantadora. Disfruten de la fiesta, sean felices y extrapólenlo, no se lo queden para ustedes sólo. No sean egoístas.





