Ecos de la Pasión | La Exaltación y Paso y Esperanza

Uno de las noticias más comentadas de los últimos tiempos en el universo cofrade sin duda ha sido la contratación de la Banda de Cornetas y Tambores del Paso y la Esperanza de Málaga por parte de la Exaltación de Sevilla para que acompañe al impresionante paso de misterio de «los Caballos» en su discurrir procesional del próximo Jueves Santo, decisión adoptada por la Junta de Gobierno de la corporación tras la no continuidad de la Banda de Cornetas y Tambores del Sol de Sevilla.

Aunque bien pudiera parecer que vamos a hablar sobre cómo puede ser ese futuro binomio entre el misterio sevillano y la banda malagueña, en el artículo de hoy quiero dirigir la mirada a la capital de la Costa del Sol, concretamente al Miércoles Santo del pasado año. Nos situamos en la confluencia de las calles Especerías y Nueva, y el excelso trono de la Exaltación de las Reales Cofradías Fusionadas se dispone a tomar la curva. Una vez alzado el trono, la Banda de Cornetas y Tambores del Paso y la Esperanza comienza a interpretar la obra «Dios Padre, Dios del Amor», obra de Francisco González Ríos, uno de los padres del estilo moderno de la corneta y el tambor de la mano de la Banda de las Cigarreras.

Resulta verdaderamente conmovedor presenciar el tránsito del crucificado obra de Francisco Buiza allá por el año 1982 a sones de esta dulcísima marcha, interpretada con tanta precisión como brillantez por la formación musical malagueña, mientras los hombres de trono enfilan la calle Nueva. Mención especial requiere también el bello trono de la Exaltación, tallado por el prestigioso artista sevillano Guzmán Bejarano en 1972. Un conjunto cuya armonía roza la perfección para deleite de los cofrades de las Fusionadas.

Así, en el vídeo del que podemos disfrutar en este artículo se reúne una perfecta síntesis de lo que es la Semana Santa de la actualidad: puro enriquecimiento entre las culturas cofrades de distintos lugares. El crucificado, obra del imaginero Francisco Buiza, nacido en Carmona; el trono del titular cristífero tallado por el trianero Guzmán Bejarano; los andares al más puro estilo malagueño. El resultado es una delicia para los sentidos entre la Exaltación y la Banda del Paso y la Esperanza.

Por otra parte, con respecto a lo que puede deparar el próximo Jueves Santo en la Cofradía hispalense homónima, veremos a una formación musical con cierta reminiscencia cigarrera, excelente banda sevillana, pero cuyas raíces, igual que todas las del género de la corneta y el tambor, yacen en Málaga de la mano de la Real Banda de los Bomberos y en Linares a través de Alberto Escámez, verdadero padre del estilo. Ya lo ven, esto de la Semana Santa está basado en algo tan natural como un enriquecimiento recíproco entre distintas formas de sentir la Pasión de Cristo. Lo importante, más allá de debates de bajo nivel de taberna o de twitter, siempre se encuentra sobre un paso o un trono. No se olviden.