Una leyenda de la música procesional

Hoy, 3 de octubre, se cumplen 75 años del fallecimiento de Don Emilio Cebrián Ruiz, una de las leyendas de la composición de marchas procesionales para banda de música del siglo pasado. A sus espaldas, con tan solo 43 años de vida, dejó varias obras que aún hoy en día perduran en el patrimonio musical cofrade, y son interpretadas con cierta asiduidad tras los pasos de palio de toda nuestra geografía.

Foto La Botillería de Jaén

El nombre de Emilio Cebrián se dibuja con letras de oro en el pentagrama de la música procesional cofrade, junto al de otros como Font de Anta, López Farfán o Beigbeder, compartiendo con todos ellos el hecho de que la raiz de su música se encuentra en el ámbito militar. Cebrián dirigió a la Banda Municipal de Jaén desde 1932, lugar en el que dejó una huella imborrable al situar a la banda entre las más destacadas de todo el territorio nacional, así como por componer tanto el himno de la ciudad del Santo Reino como la marcha “Nuestro Padre Jesús”, dedicada a la devoción cristífera por excelencia de Jaén; además, reorganizó a la Banda Municipal de Talavera de la Reina. Compuso gran cantidad de pasodobles e himnos, así como algunas marchas procesionales que aún hoy en día continúan sonando tras los pasos de palio.

Además de «Nuestro Padre Jesús», sus marchas más populares son «Macarena», dedicada a la Virgen de la Esperanza de Sevilla, “Cristo de la Sangre”, dedicada a la imagen cristífera del municipio de Torrijos, “Jesús Preso”, dedicada al titular de la Hermandad de la Vera-Cruz de Jaén, y “María”, pieza sacada a la luz por su hermano. Del mismo modo, comparte autoría de la marcha eucarística “Triunfal” con José Blanco, director de la Banda de Música de Torrijos, ya que instrumentó el Himno Eucarístico de este para banda de música. Hizo lo propio con la “Marcha Fúnebre de Chopin”, instrmentándola para la plantilla de banda de música.

Su fallecimiento fue, con total seguridad, demasiado prematuro para la trayectoria de un músico al que aún le quedaba mucho por ofrecer, ya que compuso marchas como «Macarena» o «Jesús Preso» poco tiempo antes de su accidental fallecimiento al precipitarse desde un balcón y verse de este modo truncada su prometedora trayectoria que, a buen seguro, nos habría dejado muchas otras obras para enriquecer el patrimonio musical de marchas procesionales para banda de música.