Victoria infinita

Este domingo la Madre de Dios ha vuelto a cosechar una incontestable Victoria recibiendo el cario de miles de devotos que han acudido a la Capilla de la Fábrica de Tabacos para reflejarse en su dulcísima mirada. Exactamente como ha hecho nuestro compañero Benito Álvarez, que ha dejado constancia a través de una magnífica crónica gráfica del amor verdadero de Sevilla hacia la Reina de las Cigarreras.

La Virgen de la Victoria es una talla del siglo XVII, ejecutada muy probablemente entre 1611 y 1628, intervenida por Juan de Astorga en 1803 que proporcionó a la tallas de la inclinación de la cabeza y posiblemente la policromía a pincel sin pulir. Se cree que recibe esta advocación como un legado de los Padres Mínimos cuando la hermandad estuvo radicada en San Francisco de Paula, entre los años 1611 y 1628. Es de suponer que sería en esos mismos años cuando fue realizada esta imagen, cuyo autor se desconoce, aunque tradicionalmente se ha atribuido con insistencia y sin fundamento documentado al cordobés Juan de Mesa.