Pérez Artés recuerda a Garduño y se olvida de Rafael de Rueda en su mensaje de satisfacción tras la bendición del manto de Gracia y Amparo

El pasado 7 de diciembre la hermandad de la Sentencia bendecía y estrenaba el nuevo manto de salida de María Santísima de Gracia y Amparo, una de las joyas más esperadas de cuantas se han incorporado en los últimos años al patrimonio colectivo de la Semana Santa de Córdoba, que, bajo diseño de Rafael de Rueda , ha sido ejecutado en el taller del bordador Francisco Pérez Artés -creadores asimismo de los diseños y el bordado, respectivamente, del techo de palio de María Santísima de Gracia y Amparo y de la túnica de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia-. Un tándem que también es responsable de las caídas interiores del palio mientras que el diseño de las exteriores corrió a cargo del imprescindible Antonio Garduño Navas.

Días después del esperado estreno, el bordador de la pieza, Francisco Pérez Artés ha emitido un emotivo mensaje público manifestando sus sensaciones tras el éxito cosechado en el que ha querido recordar “a mi añorado amigo Don Antonio Garduño Navas, artista polifacético y muy prestigioso dibujante cofrade” enfatizando que “a él se deben los diseños del exterior del palio de la hermandad” y que “de estos se han sacado las piezas para realizar el techo de palio, en su día, y ahora para el manto”. “Garduño tenía un estilo propio y muy particular”, afirma Pérez Artés, añadiendo que “por suerte en Córdoba, son varias las cofradías que pueden presumir de tener piezas dibujadas por él. Piezas que además, son de las mejores de la Semana Santa cordobesa”. Un merecido recuerdo que contrasta con el sorprendente aunque probablemente no intencionado ostracismo al que ha condenado al diseñador del techo de palio y del propio manto, Rafael de Rueda, del que “Francis”, en un descuido, se ha olvidado en su mensaje.

Y es que si bien el propio Rafael de Rueda recalcó en la presentación la impronta severa y clásica del palio como clara inspiración para el diseño del manto precisando que de su intervención en el palio de Garduño, se le dotó de mayor sobriedad y clasicismo a la pieza y que esos mismos criterios han servido de orientación para la nueva joya del ajuar de la dolorosa, concediendo a Garduño el lugar fundamental que le corresponde, es innegable que la intervención de Rafael de Rueda ha sido esencial para que el proyecto global de paso de palio de María Santísima de Gracia y Amparo haya sido culminado de manera sobresaliente, de ahí que solo en términos de descuido pueda entenderse el olvido de Pérez Artés. La mezcolanza entre el clasicismo de la escuela regionalista del siglo XIX y principios del XX y el atrevimiento del diseño original del inolvidable Garduño ha sido, en palabras del diseñador “un desafío”, que a la vista del resultado y la satisfacción del numeroso público asistente ha sido superado con extraordinaria solvencia. Un Rafael de Rueda que, dicho sea de paso, hace años que ha inscrito su nombre como diseñador de piezas patrimoniales de hermandades del prestigio de la Macarena o los Gitanos, por señalar algunos de los ejemplos más llamativos.

Más allá de este llamativo olvido, el bordador ha rendido un sentido homenaje al desaparecido Garduño afirmando del recordado artista que “han sido tres años y medio de jornadas larguísimas, procurando tener siempre a Garduño en mente. Él fue quien en un momento dado me hiciera entender de otra manera mi trabajo como bordador. He procurado dentro de lo posible, arrimar el diseño a su forma de entender el diseño. Fueron muchas horas de charla, viéndolo dibujar. He querido que la conjunción con el exterior del palio, fuese lo más grande posible”, ha asegurado al tiempo que ha subrayado que “ha supuesto un desafío muy grande ,el enfrentarme a este proyecto” ya que “mi taller es pequeño pero enorme en ilusión por seguir creando piezas de gran calidad. Casi siempre realizando, por encima de lo contratado. No siempre puede ser. La disposición económica de estos tiempos dificultan que así sea”.

Finalmente, el bordador ha recalcado que “ver el manto puesto este lunes, con la ermita puesta de gala, ha sido una recompensa muy grande. Ver la ilusión de los hermanos, la alegría en sus ojos, recompensó los esfuerzos realizados para terminarlo” y ha concluido agradeciendo “la confianza que la hermandad pone en mí, toda vez que “es un lujo para cualquier taller ver el conjunto de un paso realizado por él”.