Dos cordobeses asesinados en la Guerra Civil, en una de las causas de canonización por martirio abiertas en Madrid

Fernando Sepúlveda y Ayllón y Antonio Bermúdez Cañete se encuentran en la Causa de Rufino Blanco Sánchez, laico, y 70 compañeros

Las causas de canonización por martirio de los siervos de Dios Timoteo Rojo Orcajo y 60 compañeros sacerdotes, Rufino Blanco Sánchez y 70 compañeros laicos e Isidro Almazán Francos y 7 compañeros laicos, fueron abiertas el 12 de diciembre de 2020, en Madrid, en la Catedral de la Almudena. En los años 30 del pasado siglo fueron víctimas de la persecución religiosa en Madrid 408 sacerdotes y 17 seminaristas, casi todos durante los primeros meses de la revolución desatada junto con la Guerra Civil.

En toda España dieron su vida como testigos de la fe, en aquellos tiempos dramáticos, unos 4.000 sacerdotes y seminaristas, 3.000 consagrados y no se sabe cuántos miles de laicos. De ellos, son ya casi 2.000 los que han sido elevados a los altares como santos y beatos. La pasada semana en Madrid se abrieron las tres causas anteriormente mencionadas por el Cardenal Carlos Osoro Sierra. Dentro de la causa de Rufino Blanco Sánchez, laico, y 70 compañeros se encuentran dos cordobeses: Fernando Sepúlveda y Ayllón junto a Antonio Bermúdez Cañete.

Fernando Sepúlveda y Ayllón, perito mercantil, nació en Villanueva de Córdoba (Córdoba), el 18 de febrero de 1904 y fue asesinado en Jaén, 20 de diciembre de 1936, a los 32 años de edad. Fue bautizado el día 24 de febrero de 1904 en la parroquia de su localidad natal. El día 19 de julio de 1936 se marchó con su mujer y con su hija a casa de su madre. El 25 de julio por la mañana las milicias asaltaron la casa y le detuvieron a él y a su hermano. Al salir del domicilio ambos se arrodillaron ante un crucifijo y ofrecieron su vida a Dios. El mismo día volvieron a casa.

El 1 de agosto detuvieron a Fernando y le llevaron a la cárcel. Durante su cautiverio solicitó al sacerdote don Rafael García la confesión a pesar de su aislamiento y soledad. El 10 de octubre fue la última vez que vio a su familia. Cuatro días después le trasladaron a Jaén y el 4 de noviembre fue juzgado y condenado a muerte. Finalmente, el día 19 de diciembre sus verdugos le anunciaron que iba a ser asesinado. Al día siguiente le llevaron al campo de tiro y allí fue fusilado. Al salir de la cárcel gritó: “¡Viva Cristo Rey!”.

Antonio Bermúdez Cañete, Periodista de El Debate, nació en Baena (Córdoba), el 23 de abril de 1898 y fue asesinado, a los 38 años, en Madrid, en la Checa de Bellas Artes, el 21 de agosto de 1936. Está enterrado en el Cementerio de la Almudena. Cursó Derecho en la Universidad de Madrid, concluyendo en 1918. Fue redactor editorialista especializado en materia económica y corresponsal en diversos países para El Debate. Fue expulsado de Alemania por sus críticas al gobierno nazi y diputado por Madrid en las elecciones de febrero de 1936.

A los pocos días de iniciarse la persecución religiosa de 1936 fue detenido y lo llevaron a la checa instalada en el Círculo de Bellas Artes, de donde le sacaron para matarlo. Cuando lo iban a subir al coche se revolvió contra los milicianos y se defendió. Los asesinos le dispararon en plena calle, donde el cuerpo de Bermúdez Cañete cayó acribillado a balazos. Esto sucedía el 21 de agosto de 1936.