Como si tuviera prisa por pasar

Nuestros corazones la anhelaban y teníamos más ganas que nunca de que llegara, ya que el último año, se nos escapó entre los dedos cuando nos encontrábamos a mitad del calendario descontando lunas.

Y es que a pesar de todo, de las circunstancias, limitaciones y restricciones, los cofrades soñábamos con acariciar esta cuaresma tan deseada, para exprimirla y vivirla con suma intensidad, saboreando así los momentos que esta nos brinda. Había tantas ganas de revivir tradiciones y costumbres, que parecía que nunca llegaría y al final, nuestra impaciencia terminó cuando la ceniza se posó en nuestra cabeza, aguardando nuestra conversión para renacer con Cristo en una nueva pascua florida.

Ahora la Cuaresma, entra en su recta final y a pesar de que nos faltan noches de tertulia hasta bien entrada la madrugada o el compartir unas cervezas entre cofrades tras finalizar una noche de ensayos o dar por finalizado un pregón, si podemos ver a nuestras imágenes en bellos altares de cultos o perdernos entre nubes de incienso tras cruzar el cancel que nos conduce hacía las plantas de nuestros titulares.

Nos tocó vivir la cuaresma que nos marcó el calendario y esta del presente año, parece que tiene más prisa en pasar que nunca. Tímidamente quiere hacer su presencia sabiendo que no nos puede dar todo ¿Por eso tendrá tanta prisa por irse? ¿Por qué sabe lo que realmente significa para nosotros? ¿Se querrá ir porque sabe que no nos puede dar todo a los cofrades?

La melancolía y los recuerdos nos invaden, peor en cualquiera de los casos, más allá de los rituales y costumbres y de las prisas que tiene por marcharse esta santa cuaresma, lo importante es vivirla, saborearla y disfrutar los momentos que esta nos regala.