El paso del Señor de Pasión, el palio de la Concepción del Silencio o la Corona de la Amargura son parte del legado de este maestro del repujado
Hablar de orfebrería es decir su nombre y enmarcarlo como uno de los artistas con mayúsculas de la arquitectura sacra del siglo XX.
Cayetano González Gómez falleció hace 46 años, tal y como recuerda la Asociación Gremial de Arte Sacro de Sevilla, pero la obra de este personaje preclaro de la talla sigue admirándose tantas décadas después.
González nació en Málaga el 9 de diciembre de 1896, a las puertas de la centuria que le llevaría al templo de la orfebrería.
La propia Real Academia de la Historia lo define como revolucionario del abultado en los metales y la riqueza del dibujo en ellos, lo cual le ayudó en sus múltiples obras.
Cayetano González llevaba el arte en la sangre, pues era sobrino del prestigioso arquitecto Aníbal González. Tanto es así que desde joven el artista ya mostraba interés por la cerámica y el dibujo.
También contó con grandes apoyos en los medios de comunicación, siendo su primo Torcuato Luca de Tena, el fundador del diario ABC.
González parte hacia Sevilla con el corazón a medio escribir. Y allí, en la ciudad del Guadalquivir, descubre su gran pasión: La orfebrería.
Redescubre este arte en la primera mitad del siglo XX, fundamentalmente en el plano religioso con importantes encargos de numerosas hermandades.
El trabajo que lo encumbra al pódium de los mejores tallistas de su época es el impresionante palio de plata que ejecuta para la Virgen de la Concepción de la Hermandad del Silencio entre 1929 y 1930, con un dibujo colosal y exquisito inspirado en la portada de la Catedral de San Marcos de Venecia.
Junto a esta maravilla del repujado destacan otros proyectos en Sevilla que aún hoy llaman la atención de propios y extraños, como el paso de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, realizado entre 1940 y 1954 en plata labrada en tonos blancos y dorados, con incrustaciones en marfil; los varales y las jarras del palio de María Santísima de la Amargura, así como la espectacular corona de oro de la coronación en 1954; 4 de los varales del singularísimo paso de palio de la Esperanza Macarena, elaborando los restantes sus discípulos Francisco Bautista, Emilio Landa y Juan Fernández; los varales del palio de la Virgen de la Merced, Titular Mariana de la Hermandad de Pasión, así como la corona de salida, cincelada en 1959; los varales y respiraderos de la Virgen de la Presentación del Calvario o el diseño de los actuales faldones del paso del Señor de las Penas de San Vicente.
Fundamentales son también los impresionantes bocetos de González que desgraciadamente quedaron en el papel, entre los que destacaba los paso del Santísimo Cristo de la Buena Muerte de las Hermandades de la Hiniesta y Los Estudiantes, otras andas en plata para el misterio de las Tres Caídas de Triana, un elegante paso para el Cachorro, el monumental altar jamás realizado a Pasión o los proyectos para la Hermandad de las Penas.
El Ayuntamiento de Sevilla le concedió como recompensa a su prolífica trayectoria la merecida medalla de bronce de la ciudad en mayo del año 1964.
El versátil artista fallece en la capital Metropolitana el 2 de septiembre de 1975, regalando un abanico patrimonial inmenso que ha elevado la arquitectura sacra andaluza a escalas inimaginables. Vaya nuestro homenaje al maestro de la talla, al rey del metal hecho arte, al diseñador incansable, el gran Cayetano González.
Obras y bocetos de Cayetano González. Fotos: Blogs cofrades.














