Los Cristos del Mandato y las Misericordias recorrieron las feligresías de Santa María la Blanca y Santa Cruz
El segundo viernes de Dolores llegaba a Sevilla con intensas precipitaciones a lo largo del día, lo cual hizo peligrar los dos cultos externos que se iban a llevar a cabo en la capital andaluza durante este día.
Las inclemencias meteorológicas cesaron sin embargo a última hora de la tarde, y permitieron que se rezara el Vía Crucis por los barrios de Santa María la Blanca y Santa Cruz se rezara el Vía Crucis
El primero en salir fue el Cristo del Mandato de desde la Parroquia de Santa María la Blanca, que buscó las calles más cercanas al templo del casco histórico.

Uno de los momentos más emocionantes del acto fue la llegada a las tres cruces, donde tuvieron lugar momentos de oración y recogimiento.
Pero sin duda la gran sorpresa llegó al finalizar el culto, pues tras décadas de cierre la puerta lateral de Santa María la Blanca se ha reinaugurado con la entrada a la iglesia del crucificado a través de ella.
El Cristo del Mandato, obra del escultor Diego García, tránsito durante 45 minutos por el corazón de un barrio que, momentos después de la finalización de este piadoso acto, se a congregaban frente a Parroquia de Santa Cruz para presenciar el Vía Crucis del Cristo que mira al cielo cada Martes Santo.
Imágenes del bellísimo Vía Crucis de Santa Cruz por la feligresía. Fotos: Manuel Fernández Random/ Juanma Labrador Jiménez.
El Santísimo Cristo de las Misericordias era portado por sus hermanos a enclaves totalmente reconocibles por su belleza y sabor a esta tierra como la Plaza de la Alianza o Mateos Gago.
El acto se iniciaba a las 20:30 y alcanzaba su cénit en el Convento de las Madres Carmelitas Descalzas (las Teresas), tras lo cual continuaba su paseo por los rincones del romántico itinerario.
El Señor volvía antes a la parroquia por el riesgo de precipitaciones, que finalmente caería tímidamente durante breves minutos.
Ha sido, en resumen, una completísima tarde cofrade que, como todos los cultos d período cuaresmal, nos lleva irremediablemente a vivir la nueva Semana Santa tras dos años de espera.














