Con la mirada puesta en la celebración del proximo Pentecostés las distintas hermandades rocieras comienzan a celebrar los cultos que sus reglas establecen.. Es el caso de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Córdoba cuyo equipo de Priostía y Mayordomía, junto a las Damas Camaristas, ha concebido un altar efímero lleno de simbología que viene a recordar a todos los fieles, devotos y rocieros cordobeses aquel bendito momento en el que el Santo Padre San Juan Pablo II se postró ante las Plantas de la Blanca Paloma y oró frente a la Reina de las Marismas.
De esta forma, encontramos el busto policromado, sobre un cuerpo de candelero, de la imagen del Santo Padre ante el Bendito y Glorioso Simpecado de Córdoba, vestido con una sotana donada por un grupo de hermanos y confeccionada por Dña. Rocío Sánchez Cabello. En este caso, las flores son claveles rosas, al igual que estaban dispuestos en el altar de la ermita del Rocío durante la visita de San Juan Pablo II.
La reliquia del Santo Padre que posee la Hermandad se encuentra, en esta ocasión, expuesta en la Capilla del Simpecado de Córdoba, sujeto por dos ángeles cedidos por la Comunidad Claretiana del paso de Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Gozosos. Además, la capilla está exornada en flores amarillas y blancas, al igual que la bandera Pontificia.
Un altar que, en este año, en el que la corporación ha incluido a San Juan Pablo II como cotitular, toma un especial significado.





