La Presentación al Pueblo de Cañero solicita el acceso para incorporarse a la Semana Santa de Córdoba de 2024

La Asamblea de la Agrupación de Cofradías de Córdoba votará próximamente la incorporación de la Hermandad de la Presentación al Pueblo del cordobés barrio de Cañero a la nómina de hermandades que procesionan en Semana Santa. La hermandad, recientemente, ha solicitado al organismo su incorporación a la Carrera Oficial, para que, si obtiene su beneplácito se pueda contemplar su cruz de guía en el palquillo de entrada en 2024.

De este modo el acceso estaría amparado por los actuales estatutos del máximo órgano de representación de las hermandades cordobesas y no por el nuevo en proceso, que establece criterios más estrictos para incorporarse a la nómina de hermandades que realizan estación de penitencia en la Santa Iglesia Catedral. Presumiblemente su posible incorporación se abordará en una asamblea que será convocada de manera inminente.

Según fuentes cercanas a la corporación, la idea primigenia es que la cofradía que venía procesionando el Sábado de Pasión pasara a la jornada del Domingo de Ramos, junto a las hermandades de la Entrada Triunfal, el Rescatado, el Huerto, el Amor, la Esperanza y las Penas de Santiago o bien el Martes Santo, junto a las hermandades del Císter, la Santa Faz, la Agonía, la Universitaria, el Buen Suceso y el Prendimiento. La hermandad ha barajado también el Miércoles Santo pero esta idea parece haberse descartado por cuestiones logísticas. No obstante la complejidad de encajar a una nueva cofradía en ambos días preferidos por la hermandad podría propiciar que se ponga encima de la mesa otro día del ciclo.

La Dominica Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos en su Sagrada Presentación al Pueblo, Nuestra Señora Reina del Cielo y Misericordia y San Vicente Ferrer, con sede canónica en la Parroquia de San Vicente Ferrer en el barrio de Cañero, fue fundada en el año 2007 por un grupo de vecinos, nombrada Pro-Hermandad por el Sr. Obispo de Córdoba, Monseñor D. Demetrio Fernández Gonzalez, en el año 2010, para convertirse definitivamente en Hermandad y Cofradía en 2016 y realizar su primera salida procesional en la tarde del Sábado de Pasión, día de San José del mismo año por su barrio de Cañero.

En el año 2018 pasaron a formar parte de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba y lucieron su blanco hábito nazareno de inspiración y homenaje a Fray Albino de Córdoba, impulsor del barrio, el Sábado de Pasión de 2022. Su recorrido procesional, inicialmente circunscrito a Cañero ha sido ampliado este mismo año hasta San Lorenzo para realizar el acto de adoración al Santísimo Sacramento y familiarizar a sus hermanos con un recorrido y horario bastante más extenso.

Estamos ante una hermandad cargada de proyectos patrimoniales de gran valor artístico que ha sabido aderezar a una velocidad más que destacada, tales como la imagen de Ntro. Padre Jesús de los Afligidos, el paso de Misterio en fase de carpintería y en recién iniciada talla, las imágenes secundarias de Pilato y el soldado romano que lo acompañan, el hábito nazareno y numerosos enseres procesionales. Además, avanza firme y con decisión para acometer otro gran proyecto, la realización de imagen Titular María Santísima Reina del Cielo y Misericordia, por el destacado y reconocido imaginero Darío Fernández, que recientemente ha suscrito contrato con la hermandad para la hechura de su dolorosa, y que previsiblemente pueda ser bendecida para la cuaresma de 2027.

La citada imagen cristífera, Nuestro Padre Jesús de los Afligidos en su Sagrada Presentación al Pueblo, representa el momento que San Juan narra en su Evangelio después de la flagelación de Jesús, cuando Pilato lo presenta al pueblo diciendo “aquí tenéis al hombre Ecce Homo”, para manifestar que no encuentra delito en Él. La talla, bendecida en 2016, perteneciente al gran imaginero Manuel Martín Nieto. Está realizada en madera de cedro, de 1,85 de altura, destacando a primera vista la majestuosidad que presenta la efigie, a la que dota de un gran movimiento y tensión en todo el cuerpo, principalmente en el torso, los brazos maniatados y el cabello para finalizar en un giro del bello rostro que acepta la Pasión, y que se resigna asumiendo el dolor presente y futuro que padecerá, generando en el espectador un sentimiento de compadecimiento y Amor ante el Ecce Homo.

El autor dota a la imagen de gran realismo también cuando trata su policromía y cuando posibilita que la clámide púrpura sea una pieza de tela que imprima mayor realismo y movilidad ante la posibilidad de ser vestida, si bien se trata de una obra de talla completa. Resaltan el portentoso sudario neobarroco por el tratamiento clásico de las telas, una gran corona de espinas sobre su cabeza y la caña sobre sus manos, unidas por el cordón que sujeta la túnica, símbolos de la flagelación y de la humillación sufrida por los soldados romanos. Sin duda, una gran obra de arte trabajada mediante la técnica de “al natural”.