Cruz de guía | Sencillamente Ella

Han pasado escasas semanas desde que Nuestra Señora de la Alegría de Linares tocase el asfalto del barrio de San José por última vez, y el ambiente enfervorecido vuelve a reinar en el horizonte de un tiempo de glorias que ha comenzado por todo lo alto con el Vía Lucis de la Virgen de la Victoria.

Fin de semana de Alegría, como indican los estatutos de la hermandad linarense, para abrazar una feligresía que por su evidente lejanía con respecto al centro de la ciudad tiene complicada el disfrute de su principal devoción mariana en la jornada del Domingo de Ramos. Y es que las procesiones de gloria de la Santísima Virgen se han convertido en un auténtico bálsamo para el viejo barrio de Cantarranas a la par que la grandiosidad que ha ido adquiriendo la devoción hacia una imagen razonablemente actual. Veneración que se ha hecho factible en otros puntos de la ciudad hasta tal punto que se ha traducido en los continuos cambios de recorrido de la procesión de gloria por enclaves anexos al barrio.

Sencillamente Ella. Consuelo de una Cofradía con una triste historia a la que se tuvo que superponer buscando el futuro más propicio en la materia prima pujante de la ciudad que suponía la juventud costalera. La dulcificación hecha imagen de un barrio humilde con ADN cofrade que se vuelca cada mayo con la más gloriosa de sus advocaciones. Alegría, sencillamente Ella.