Galería | Almonte regala a Córdoba un inolvidable encuentro con la Virgen del Rocío

Una vez más a tus plantas. De nuevo otro año más… Y con nuestras hijas. Nuestros brazos no se apoyaban en un varal ni tampoco se aferraban a un banco. Nuestras manos alzaban a nuestras pequeñas para que pudieran verte en El Real y te dijeran lo que ellas quisieran, Madre. Y seguro que las has escuchado.

¡Gracias! Gracias a esos Hombres de la Virgen que les han hecho el regalo más bonito a nuestras niñas, a nosotros y a toda la Hermandad de Córdoba. El domingo al mediodía sólo le pedía un favor a unos cuantos amigos «poder rezar la Salve entera detrás del Simpecado», aunque fuera rápida. Y ellos, su pueblo, su gente, ha querido que Ella nos viésemos reflejados en sus ojos del color del caramelo. Y tan cerquita que la hemos tenido… ¡Gracias Almonte! ¡Gracias por todo el cariño demostrado!

Las mayores de las niñas, que ya son más conscientes del sagrado momento, de ese minuto que nos da fuerza para todo un año de espera, han podido rezar, hablarle…, todo ello bajo unas lágrimas de emoción nacidas desde el respeto y el inmenso amor que los mayores intentamos inculcar hacia la Patrona de Almonte.

Con el corazón repleto de tu Rocío escribo estas letras con el más profundo respeto hacia Almonte y mi más sincero agradecimiento por dejar que podamos volver a disfrutar de ese minuto ante la Gloria misma en El Real.