La procesión se reanuda tras un 2023 marcado por la lluvia
La capital hispalense se ha reencontrado con una de las mañana más hermosas y características: la del Corpus Christi.
Los niños carráncanos anunciaban entre campanas el inicio de una procesión magnífica en la que el calor y la afluencia de sevillanos y turistas ha sido la nota predominante.
El cortejo partía de la Santa Iglesia Catedral a las ocho y cuarto, y la gran Custodia de Arfe cruzaba el dintel de la Puerta de San Miguel pasadas las once y cuarto de la mañana.
El recorrido lucía esplendoroso con los altares y balcones engalanados para la ocasión, y la tradicional alfombra de romero cubriendo el suelo del itinerario.
Santa Ángela abría el rosario de pequeñas andas que precedían al Santísimo Sacramento, las cuales portaban a devociones históricas de la ciudad: Santa Justa y Rufina, San Isidoro, San Leandro, San Fernando, el Niño Jesús y la Inmaculada.
Los pasitos lucían exornados por varias hermandades de Penitencia que cada año se turnan para prepararlos de cara a la salida del Corpus.
La custodia chica y la grandiosa de Juan de Arfe ponían el broche a la comitiva, que en la última hora de la procesión aceleró notablemente el ritmo, entrando en la Catedral en torno a las doce y cuarto del mediodía.


















































