La vergonzosa presión mediática se carga más de tres décadas de historia común de Tres Caídas y San Pablo

Un desenlace pregonado y deseado por algunos que tendrá consecuencias en el futuro y que pasará a los anales de la memoria colectiva de las cofradías hispalenses, para vergüenza de quienes todavía se autodenominan periodistas y opinadores y han actuado como hooligans

Más de tres decadas (desde que salían en vísperas en 1992) ha durado la unión entre la Banda de Cornetas y Tambores de las Tres Caídas de Triana y la Hermandad de San Pablo de Sevilla. Una relación que se ha roto con la entrada de una nueva junta que ha apostado por un cambio de estilo radical, en el acompañamiento musical del Cautivo, que pasa de dos bandas de cornetas a dos agrupaciones musicales, las de Vigen de los Reyes y Santa María Magdalena de Arahal.

Ningún crítico musical que se precie pondría en duda la calidad de las nuevas formaciones elegidas por San Pablo. Si bien, tampoco es ajeno que determinados productos televisivos llevan meses perpetrando una campaña, ejercida sin descanso, para que se materialice este giro en favor de una de las dos formaciones beneficiadas por el cambio. En favor de ambas, en realidad, si bien el apoyo a una de ellas ha resultado mucho más evidente. Tanto que bien podría ser catalogado como un exceso.

Todo ello en detrimento de dos formaciones musicales, especialmente la Banda del Santísimo Cristo de las Tres Caídas, cuya estrecha vinculación con la hermandad de remonta a una época en la que ni siquiera firmaba parte de la nómina del Lunes Santo y cuyo comportamiento con la corporación ha sido intachable. Que la formación de Triana siempre ha mostrado una profesionalidad a prueba de bombas con la cofradía de San Pablo es inequívoca, hasta el punto que existe un hermanamiento entre las dos instituciones.

Un extremo, ese último, que poco ha importado para que determinados influencers de moda en la capital hispalense, se posicionen a favor de unos frente a otros, en un intento tan poco edificante como indisimulado por meter con calzador a dos bandas que no necesitan de semejante apoyo, que, más bien al contrario, podría terminar perjudicándolas a la larga. Por un lado, porque no necesitan campanas a favor, habida cuenta de su indiscutible categoría y, por otro, porque podría crearse un caldo de cultivo en su contra entre la opinión pública sevillana que les podria hacer un flaco favor en el futuro, generando enemigos donde ni los hay ni debería haberlos, porque haya quienes lleguen a crear que sean parte implicada en todo este bochornoso ejercicio de partidismo militante, algo que con total seguridad, no tiene fundamento alguno.

Con los mimbres de la audiencia como bandera, la presión constante y semanal, incluidos descalificativos de algunos tertulianos a ciertas bandas, como los proferidos contra La Salud de Córdoba o en su momento, y en otro contexto, contra la Presentación al Pueblo de Dos Hermanas, han ido creando un estado de opinión que, finalmente, ha propiciado que en San Pablo lleguen dos grandes formaciones, a costa de perder a uno de los indiscutibles referentes del género musical de las cornetas y tambores de la historia de Sevilla, y sobre todo a aquellos músicos con los que llevan décadas hermanados. Un desenlace pregonado y deseado por algunos que tendrá consecuencias en el futuro y que pasará a los anales de la memoria colectiva de las cofradías hispalenses, para vergüenza de quienes todavía se autodenominan periodistas y opinadores y han actuado como hooligans .