¿Hasta dónde habría que aumentar los plazos para hacer una extraordinaria?

Morir de éxito, además de una frase hecha, es algo que realmente comienzan a temer muchos cofrades

Hace una semana, el Arzobispado de Granada emitía un decreto por medio del cual regulaba numerosos aspectos relacionados con las hermandades, entre ellos, las fracciones de tiempo para salir en procesión extraordinaria.

Entre las diversas condiciones (algunas coinciden con lo que ya sucedió hace años en Sevilla), destacaba la normativa de su artículo 17, que establece, literalmente que “Sólo se podrán solicitar salidas procesionales extraordinarias: 1.- Por el aniversario de la erección canónica de la Hermandad y Cofradía, comenzando con el XXV aniversario (y todos los múltiplos de veinticinco). 2. Por el aniversario de la talla o hechura de la imagen titular de la Hermandad o Cofradía, comenzando con el XXV aniversario (y todos los múltiplos de veinticinco), y 3. Por el aniversario de la coronación canónica de la imagen titular de la hermandad y cofradía, comenzando con el XXV aniversario (y todos los múltiplos de veinticinco)”.

Como se puede observar, el dato sustancial está en el número 25, fracción amplia si no fuera por el amplio número de hermandades, imágenes y coronaciones que hay en casi todas las capitales andaluzas. Algo que, inevitablemente, lleva a tener procesiones casi todos los fines de semana del año, entre extraordinarias, glorias y demás salidas por patronos, santos relevantes, titulares de templos y efemérides de cualquier orden (la historia es amplia y da para encontrar motivos).

La pregunta

Ante ello surge la pregunta, ¿cuál es la fracción de tiempo adecuada para evitar el exceso? Morir de éxito, además de una frase hecha, es algo que realmente comienzan a temer muchos cofrades y, las últimas décadas, no atemperan sus temores.

En diversos puntos de Andalucía se han visto salidas de la misma imagen hasta cuatro veces en poco más de doce meses, entre Semana Santa, aniversario y magna, porque las magnas son otra moda que se va extendiendo a paso firme.

Complicado

Entonces, si se atiende a ese temor y verdaderamente se teme a las consecuencias del exceso, la fracción más adecuada -y menos dañina- podría ser la del cincuenta. Una medida no muy invasiva y que permitiría dar una nueva perspectiva de la situación. Aunque, todo sea dicho, la situación, a día de hoy, no parece ir -ni a medio plazo- por ese derrotero.