La crónica | Los Reyes Magos conquistan Córdoba con una cabalgata multitudinaria

Sus Majestades han vuelto a pasear por Córdoba tras la decisión acertada de adelantar la cabalgata un día. Lo han hecho entre un público multitudinario que, en varios puntos del recorrido, se han entregado por completo al espectáculo, no así en otros tantos, donde las calles de asemejaban más al interior de un teatro que de un lugar por donde pasaba una cabalgata de Reyes Magos. La falta de implicación de cierto sector de la población cordobesa es sencillamente desoladora. Esto es una fiesta por y para los niños, no es un espectáculo de ópera. Hay que cantar, bailar, e incluso, si me lo permiten, hacer un poco el ganso. De esta manera transmitiremos a los más pequeños la felicidad que debe envolver un acontecimiento como este. Y si a usted no le apetece, se aguanta. Hay que hacerlo por los niños, los verdaderos protagonistas del día. 

Tampoco ayuda la actitud de los integrantes de algunas carrozas. Deben ser conscientes que son portadores de ilusión, esperanza, de alegría y, a pesar de ser aleccionados para que cuando se detenga la carroza no tiren caramelos (lo más absurdo del mundo, que bien haría el Ayuntamiento en erradicar de inmediato) en su lugar, pueden bailar y cantar, animando al público y no estar quietos como pasmarotes, que dan más sensación de hartazgo que del privilegio que tienen de llevar la ilusión a Córdoba

Pese a estos pequeños, pero importantes nubarrones, que sería aconsejable que se fueran limando con los años, es indiscutible la evolución positiva de la cabalgata de los Reyes Magos de Córdoba. Nada que ver con las padecidas antaño por todos aquellos que soñábamos con una cabalgata a la altura de la ciudad.

Se ha visto una cabalgata bien cuidada, con carrozas espectaculares, pasacalles sobresalientes, bandas con un repertorio bien escogido y esforzándose, ellas sí, en animar al respetable. Melchor, Gaspar y Baltasar han vuelto a repartir ilusión a pequeños y mayores en la ciudad de San Rafael. Cabe destacar el buen hacer de todos los integrantes de Correos, Bomberos, Guardia Civil, Policía Nacional y Local, sabiendo perfectamente dónde y para qué estaban, haciendo las delicias de los presentes en las calles.

Y por descontado, la alegría transmitida por los Tres Reyes Magos. Permítanme que menciones especialmente al Rey Melchor, que ha disfrutado como un enano. Probablemente consciente de que mañana tienen día de descanso antes de su tarea más ardua. Sin embargo, un pajarito nos ha chivado, que mañana pretenden salir de incógnito por la ciudad. Por lo tanto, tengan cuidado con cometer alguna travesura de última hora. Ellos estarán observándonos desde muy cerca.

Disfruten y… ¡Viva los Reyes Magos!