«Córdoba no cuenta con un modelo original de Semana Santa»
El pasado viernes se celebró en la Casa Hermandad del Descendimiento de Córdoba una tertulia sobre la figura de fray Ricardo de Córdoba y su legado en la Semana Santa andaluza. El acto contó con la participación de Fernando Morillo-Velarde, cofrade ejemplar 2020 y pregonero de la Semana Santa de Córdoba, Alejandro Aguilar, historiador y estudioso sobre la vida del sacerdote, fray Francisco Martínez Melero y Manuel Millán, hermano mayor del Descendimiento. La charla fue moderada por Javier García, adjunto a la vocalía de Evangelización y Cultos de la hermandad.
Durante el acto, Alejandro Aguilar destacó la defensa del modelo sevillano, señalando que Córdoba siempre ha mirado hacia este modelo. Según el historiador, quien aludió al académico y Cofrade Ejemplar de este año, Juan Aranda Doncel, Córdoba no cuenta con un modelo original de Semana Santa. Siempre se ha tenido como referencia el modelo sevillano. Fue gracias a fray Ricardo que se intensificó esta influencia sevillana. Desde la creación del paso de palio de la Reina de los Mártires en 1951, con la bordadora Esperanza Elena Caro, y hasta los primeros años de la década de 1970, donde se habla de una desconexión con Sevilla en una Semana Santa muy distinta a la actual, fray Ricardo irrumpió junto a Rafael Zafra con sus diseños para la hermandad de la Expiración, destacando el paso de palio de Nuestra Señora del Rosario, una de las innumerables piezas artísticas que el sacerdote aportó a la Semana Santa andaluza. El propio fray Ricardo defendió este modelo sevillano en una entrevista de abril de 1987. “Inevitablemente, aunque Córdoba tenga su espíritu, formas propias no tiene de Semana Santa. Córdoba, Cádiz, Jerez serán siempre satélites de Sevilla aunque le pese a todo el que me oiga”, describía fray Ricardo, según Aguilar, en la citada entrevista. El sacerdote fue clave en la llegada de numerosos artistas sevillanos a Córdoba, debido a sus relaciones.
Aguilar también hizo referencia, entre otros documentos y artículos, a una carta fechada el 29 de abril de 1975 desde el convento de Capuchinos de Antequera, en la que fray Ricardo, siendo aún novicio, pocos meses antes de su nombramiento como sacerdote, ya mostraba su interés por Rafael Zafra, de la hermandad de la Expiración, quien se presentaba a la reelección como hermano mayor. Esta misiva era dirigida a la propia hermandad, concretamente a José Luis Ruiz Ramos, secretario en aquel entonces, y en la misma el sacerdote pedía el voto a los hermanos de la corporación para la reelección de Zafra. Rafael Zafra fue presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba en el período comprendido entre 1975 y 1979. “El propio Zafra reconoció, además, que el sacerdote fue clave para que ganase por dos votos al anterior presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías, Rafael Salinas”, destacó Aguilar.
En el acto también se hizo referencia a la llegada de la Virgen del Buen Fin a la Hermandad del Descendimiento y al papel clave de fray Ricardo en este proceso. A través de los hermanos Morillo y Esteban, anticuarios ubicados en la calle Tarifa de Sevilla, fray Ricardo intervino para que un busto de una Virgen, que él ya había vaticinado en su pregón de 1983 que debería llamarse Virgen del Buen Fin, llegara a Córdoba. Fue él quien puso en contacto a los anticuarios con el entonces vicehermano mayor de la hermandad, Pablo Estévez, bajo el mandato de Pedro Herrera Martínez, iniciando así las negociaciones que culminaron en la incorporación de la Virgen a la Hermandad del Descendimiento.
Fernando Morillo destacó la singularidad y vanguardia en la estética de fray Ricardo, subrayando que sus diseños son perfectamente reconocibles por su marcado estilo barroco. Manuel Millán habló de los encuentros con fray Ricardo en la hermandad y de sus viajes a otras provincias de Andalucía, destacando el especial vínculo que la Hermandad del Descendimiento mantuvo con el sacerdote, quien fue diseñador de gran parte de su patrimonio material y director artístico.
Fray Francisco Martínez, guardián del Convento de Capuchinos, describió a fray Ricardo como una persona muy disciplinada y trabajadora, que siempre llevó su carisma franciscano al servicio de las hermandades y cofradías. El acto concluyó con una oración por el eterno descanso del sacerdote y una notable afluencia de público.
El acto se enmarca dentro de la actividad pionera que la hermandad ha decidido llevar a cabo esta Cuaresma, ofreciendo una serie de tertulias cofrades cada viernes en su casa de hermandad para tratar cuestiones relativas a la actualidad cofrade y temas de interés.





