Lo peor de la Semana Santa de Sevilla se reinventa: mantas sobre el suelo, todo un símbolo de la sociedad perezosa en la que penamos

La Semana Santa sevillana es conocida por su pasión, devoción y tradición. Sin embargo, este año ha surgido un nuevo fenómeno que refleja la sociedad en la que vivimos: mantas sobre el suelo para tumbarse plácidamente mientras llegan los pasos.

Este Domingo de Ramos, en el barrio de Molviedro, se han visto a varias personas esperando a Jesús Despojado con una manta sobre el suelo, listas para tumbarse y «esperar la llegada del espectáculo», que a fin de cuentas es lo que algunos consideran la Semana Santa, desde una posición cómoda y desahogada.

No cabe duda que la Semana Santa sevillana es un evento que atrae a miles de personas cada año, y si bien puede parecer plausible que el público intente hacer más llevadera la esperar durante horas para ver los pasos, este nuevo fenómeno refleja una falta de respeto por la tradición y la devoción que debe acompañar a la Semana Santa.

Las mantas sobre el suelo son la evolución de las abominables sillitas que desde luego están muy lejos de desaparecer, así como el reflejo de sociedad en la que vivimos, en la que el respeto se ha difuminado a la misma velocidad en que los acontecimientos se convierten en bulos o memes y el saber estar brilla por su ausencia, por lo que es probable que sigamos viéndolas en los próximos días.

Con las mantas en el suelo asistimos a una nueva forma de convertir la Semana Santa en un circo, descendiéndola a la categoría de verbena. Una chanza deleznable que podemos vaticinar que ha llegado para quedarse.