La candidatura de José Eduardo González Quirós a hermano mayor de San Benito apuesta por una formación integral y enraizada en la espiritualidad parroquial

El proyecto incorpora iniciativas de calado pastoral como la Escuela de Familia, la potenciación del catecumenado y un aula litúrgica para el crecimiento de la vida sacramental

La propuesta que José Eduardo González Quirós presenta para el gobierno de la Hermandad de San Benito pone el acento en una dimensión que, lejos de lo accesorio, se sitúa en el núcleo mismo de la vida cofrade: la formación cristiana. Bajo la tutela del Director Espiritual de la corporación, el programa contempla una renovación del impulso formativo, no solo como obligación estatutaria, sino como verdadero instrumento de conversión, fidelidad evangélica y madurez comunitaria.

Uno de los ejes vertebradores del proyecto es la creación de la Escuela de Familia, una propuesta innovadora que persigue fomentar la vivencia de la fe desde el hogar, especialmente entre los hermanos más jóvenes. La intención es construir puentes entre la vida familiar y la vida de hermandad, concibiendo la espiritualidad doméstica como el primer espacio de formación y testimonio.

A ello se suma una amplia oferta de cursos, coloquios y convivencias dirigidos por sacerdotes y laicos cualificados, que profundizarán en el sentido de pertenencia y corresponsabilidad que exige la vida fraterna. Estas acciones no solo pretenden transmitir conocimientos, sino también generar comunión, diálogo y discernimiento en clave eclesial.

Catequesis y sacramentalidad como pilares de identidad

La candidatura insiste en la necesidad de reforzar el compromiso con el proceso catequético de la hermandad, especialmente en lo relativo a la preparación para los sacramentos. Se desarrollará una campaña informativa sobre la obligatoriedad de la Confirmación para acceder al matrimonio sacramental o asumir el rol de padrino o madrina en el Bautismo. En consecuencia, se dará continuidad al programa de catequesis ya existente, valorado muy positivamente por sus frutos en años recientes.

La formación litúrgica también ocupa un lugar destacado, con la creación de un aula específica sobre la significación de la liturgia, que contribuirá a una mejor comprensión de su valor espiritual y teológico. Además, se plantea la constitución de un grupo estable de lectores, que asegure la solemnidad y la dignidad en las celebraciones cultuales de la Hermandad.

González Quirós propone así una hermandad que, lejos de quedar al margen del dinamismo pastoral de la parroquia, se convierte en colaboradora activa de su acción evangelizadora, asumiendo con fidelidad las disposiciones de sus Reglas y el magisterio de la Iglesia. En definitiva, una propuesta que conjuga renovación y continuidad, rigor formativo y fraternidad, en busca de una identidad cofrade plenamente arraigada en la fe vivida y celebrada.