La crónica | Con San Lorenzo solo se siente el calor de los costaleros

Con Arce y su cuadrilla, la noche de las perseidas, la de San Lorenzo, brilló con luz propia en cada chicotá

La ciudad se viste de procesiones, durante los últimos años, cuando llega el 10 de agosto. Lo hace en San Lorenzo y por San Lorenzo, en la recuperación para la causa de la Hermandad del Calvario de Córdoba y la parroquia consagrada al mártir, que ven recorrer al santo las calles de la feligresía. 

Santa María de Gracia, Virgen de Villaviciosa, Buen Suceso, Jesús Nazareno, San Agustín, Obispo López Criado, Montero, San Juan de Letrán, Jesús del Calvario y el regreso a la plaza de San Lorenzo para culminar la entrada del cortejo fueron los puntos que recorrió el mártir sobre su paso. 

Un paso que llevó los sones de la agrupación musical Santo Ángel Custodio de Rute y que hizo las delicias de los fieles al son que marcó la cuadrilla que, de forma magistral, dirige el capataz cordobés, David Arce. 

Unos costaleros que pusieron el calor y el color, la técnica, la solvencia, el trabajo bien hecho de la mano de uno de los mejores capataces de la ciudad de San Rafael, que volvió a ofrecer una clase magistral del buen hacer que atesora. 

Com Arce y su cuadrilla, la noche de las perseidas, la de San Lorenzo, brilló con luz propia en cada chicotá que realizó el paso con la solvencia que solo se encuentra al alcance de los elegidos.  La feligresía vibró con la música de la agrupación ruteña y la letra que siempre saben ponerle las buenas cuadrillas de costaleros. 

El verano, en plena canícula, tomó forma de procesión y Córdoba volvió a rendirse a sus tradiciones, aunque esta sea más moderna.