La Banda de Música María Santísima de la Victoria «Las Cigarreras» acompañará a la Virgen del Rosario de Santiponce el próximo Miércoles Santo

En la mañana de hoy, se ha formalizado oficialmente el contrato mediante el cual la reconocida Banda de Música María Santísima de la Victoria «Las Cigarreras», con sede en Sevilla, prestará su acompañamiento musical al paso de Nuestra Señora del Rosario Coronada durante la procesión del Miércoles Santo de 2026 en Santiponce.

El acto de la firma tuvo lugar ante la presencia de la propia Sagrada Titular de la Hermandad, y contó con la participación de figuras relevantes, entre las que destacaron José María Gutiérrez Rodríguez, presidente de la formación musical, y Manuel J. Velázquez Romero, Hermano Mayor de la Hermandad del Rosario, junto a otros miembros de la Junta de Gobierno.

Desde la Hermandad expresan su más sincero agradecimiento por el trato, la atención y el interés demostrados por la banda «Las Cigarreras» para acompañar a su Madre y Patrona, al tiempo que manifiestan el anhelo de que este compromiso sea solo el inicio de una relación duradera y fructífera entre ambas instituciones.

Igualmente, se eleva una plegaria a los Sagrados Titulares por el bienestar de todos los integrantes de la banda, deseándoles éxito y prosperidad tanto en su ámbito profesional como en el personal.

En definitiva, Santiponce contará con los sones inconfundibles y emblemáticos de «Las Cigarreras» para acompañar a Nuestra Señora del Rosario Coronada en una jornada tan señalada como es el Miércoles Santo.

La Hermandad, en nombre de toda la corporación, extiende su reconocimiento y gratitud a Manuel Javier Velázquez Romero y a su Junta de Gobierno por el honor y la confianza depositada al permitir que una banda tan portentosa y respetada forme parte de su cortejo procesional por vez primera.

La Virgen del Rosario Coronada: una joya del Siglo de Oro sevillano

La imagen de Nuestra Señora del Rosario Coronada que se venerará en Santiponce es una destacada talla de vestir, representada como una Virgen de candelero que sostiene en su brazo izquierdo al Niño Jesús, siguiendo fielmente la iconografía tradicional promovida por la orden dominica.

Su rostro presenta una policromía en tonos claros con sutiles matices rosados, acompañada de un característico cuarteado que denota su antigüedad. Destacan sus pestañas, pintadas con trazos cortos, a las que se suman unas pestañas superpuestas que han sido añadidas, ya que las pupilas están directamente pintadas sobre la madera.

La imagen refleja los cánones estéticos de las tallas femeninas creadas en el tránsito entre el siglo XVI y XVII, mostrando rasgos formales propios de la época. Su rostro aún no exhibe la expresión sonriente que caracteriza a las esculturas barrocas posteriores, aunque una mirada detallada revela un leve modelado de labios y comisuras que transmiten una suave sonrisa, perceptible únicamente en la contemplación cercana.

Los expertos han fechado esta imagen entre los últimos años del siglo XVI y las primeras décadas del XVII, atribuyéndola posiblemente a la gubia de Juan Martínez Montañés o a algún miembro de su círculo artístico, como Juan de Mesa. Sin embargo, la talla del Niño Jesús resulta claramente posterior, con rasgos que aproximan su ejecución al siglo XVIII.

Comparativamente, el dibujo y la talla de los labios de la Virgen del Rosario evocan las obras de Martínez Montañés como la Inmaculada de El Pedroso o la Virgen de San Antonio Abad en Sevilla (c. 1605-1608). Asimismo, la solución plástica de la nariz tiene paralelismos con la última escultura citada.

El modelado de las orejas coincide notablemente con el tallado realizado por Martínez Montañés en la imagen de San Cristóbal (1597-98), ubicada en la iglesia del Salvador de Sevilla.

Por otro lado, en la conformación de los párpados y ojos, se advierten rasgos próximos a la delicadeza femenina que Juan de Mesa imprimió en sus primeras Vírgenes, como la Inmaculada carmelitana (c. 1610) y la Virgen de la Misericordia (1611-1613), ambas en Sevilla y sus alrededores.

A diferencia de estas imágenes, la Virgen del Rosario de Santiponce no presenta cabello tallado, un detalle que influye en la percepción del rostro y que marca una diferencia estética significativa. Estos elementos femeninos evolucionaron en obras posteriores de Mesa, como la Virgen de las Cuevas (1623-24).

Contexto histórico y posibles orígenes de la imagen

La iconografía de la Virgen del Rosario fue muy difundida por los dominicos desde mediados del siglo XVI. En 1590, Juan Martínez Montañés realizó un contrato para tallar una imagen de vestir para la cofradía de la Virgen del Rosario en el convento dominico de Alcalá de los Gazules (Cádiz). Esta obra, restaurada en tiempos recientes, muestra el mismo hieratismo y rigidez que la talla de Santiponce, aunque con rasgos algo menos evolucionados.

Por otra parte, en aquel mismo año, Martínez Montañés realizó otras ocho imágenes de la Virgen del Rosario encargadas por el fraile dominico Cristóbal Núñez, destinadas a Chile, coincidiendo este apellido con el dominico que fomentó la devoción en Santiponce.

Todo ello sugiere que la Hermandad pudo contar inicialmente con una imagen realizada por Montañés desde su fundación en 1581, que posiblemente desapareció o quedó dañada tras la grave inundación de 1603.

La duda histórica persiste sobre si la actual imagen fue una nueva encomienda a Martínez Montañés o, en su defecto, a un escultor cercano como Juan de Mesa, cuya primera obra documentada data de 1615.

Un documento interesante que aporta luz al debate data del 26 de octubre de 1618, cuando el padre fray Álvaro de Yniesta propuso a los padres capitulares facilitar tierras para que los vecinos de Santiponce sembraran y pudieran costear la realización de una imagen de talla de Nuestra Señora del Rosario con el Niño Jesús en brazos, a lo que todos accedieron.

La solemnidad que supondrá el acompañamiento musical de la Banda de Música María Santísima de la Victoria «Las Cigarreras» al cortejo de la Virgen del Rosario Coronada de Santiponce en el Miércoles Santo de 2026, se convierte así en un acontecimiento de relevancia artística y devocional para la localidad y sus fieles, que podrán disfrutar de un paso procesional enriquecido por una formación musical con una larga trayectoria y prestigio en el ámbito cofrade sevillano.