La crónica | La Virgen del Rayo y el obispo ponen el broche a la tercera misión diocesana

La imagen ha ido hasta Jesús Divino Obrero, presidiendo un rosario con tintes extraordinarios

Los días frenéticos de la tercera misión diocesana de Córdoba han llegado a su punto y final este domingo. Y lo han hecho, como en las jornadas precedentes, con las cofradías como grandes protagonistas y dinamizadoras de la misma. 

En este caso ha sido la Hermandad del Descendimiento, que ha celebrado un rosario con la Virgen del Rayo, que la ha llevado desde la parroquia de San José y Espíritu Santo hasta la iglesia de Jesús Divino Obrero.

En ese último templo, al llegar la hora del Ángelus, se ha celebrado una misa, que ha servido para clausurar las misiones. Un acto litúrgico que ha estado presidido por el obispo de Córdoba, Jesús Fernández.

Una vez ha finalizado la misa, la Virgen del Rayo ha tomado el camino de regreso a su templo, casi con la nostalgia y la asimilación de lo que han supuestos estos días para el sur de la ciudad.

El arcisprestazgo abarca los barrios del Guadalquivir, Sector Sur y Campo de la Verdad, que paradójicamente son de los más deprimidos de una Córdoba, que ha llevado a los mismos sus devociones, resumidas en el Señor de la Oración en el Huerto.

El consuelo de la fe que no ha sido solo patrimonio de la corporación de San Francisco, ya que hay que destacar los piadosos actos que han llevado a cabo las hermandades de la Vera Cruz, el Amor y el Desendimiento.

Vía crucis misioneros, besapiés, rosarios extraordinarios y procesiones eucarísticas han dejado claro que las cofradías son el músculo de la religión que profesan los católicos, nunca mejor que a través de la piedad popular.