En la tarde de este jueves 18 de septiembre, dentro del Año Jubilar del Señor 2025, el convento de Santa Clara de Asís se convirtió en escenario de un acto de especial relevancia para la Hermandad de las Aguas de Palma del Río: la presentación del cartel oficial de su participación en el Vía Crucis Magno de Córdoba, obra realizada por el artista palmeño Salvador Escobar Zamora.
La pieza conmemorativa se inscribe en el marco del 600º aniversario del rezo del Vía Crucis Occidental instituido por el Beato Álvaro de Córdoba, efeméride que confiere a esta cita un carácter excepcional. Será el sábado 11 de octubre de 2025 cuando el Santísimo Cristo de las Aguas procesione de manera extraordinaria desde la parroquia de San Miguel hasta la Santa Iglesia Catedral de Córdoba, ofreciendo una estampa histórica que quedará grabada en la memoria colectiva de los hermanos, devotos y cofrades palmeños.
El cartel realizado por Escobar Zamora.articula un discurso visual donde tradición y modernidad se entrelazan. La obra, concebida en formato vertical de 50×70 centímetros, se abre con un arco de medio punto marmolizado en blanco, evocador de los ventanales y retablos eclesiásticos, que dota de solemnidad y sacralidad al conjunto. En primer plano, el Cristo de las Aguas aparece con un rostro tratado con la fuerza de un grabado antiguo reinterpretado desde claves contemporáneas, sostenido por un duotono que recurre a los colores propios de la corporación.

El fondo lo ocupa la torre de la Mezquita-Catedral de Córdoba, perfilada en una silueta sobria y oscura que no solo sitúa geográficamente el acontecimiento, sino que también simboliza el contraste entre la luz divina del Crucificado y la densidad del mundo terreno. En la parte superior, el texto “Vía Crucis Magno Córdoba”, dispuesto en tipografía con serifas marcadas, transmite la solemnidad de la cita. Sobre él se erigen catorce cruces, representación directa de las estaciones que conformarán el ejercicio piadoso.
En la zona inferior, la advocación “Aguas” se despliega en gran tamaño con un efecto ondulado en su trazo y relleno, evocando el fluir del agua como fuente de vida. Este elemento no solo remite a la identidad de la hermandad, sino que concentra el mensaje central y visual más potente de la obra.
La hermandad ha expresado su profundo agradecimiento al artista, subrayando que este cartel se conservará como un testimonio perdurable de una efeméride capital en la historia reciente de la corporación, que cuenta con 34 años de vida. La intervención digital sobre fotografía utilizada por Escobar Zamora logra fusionar lo clásico y lo contemporáneo, transformando el cartel en una experiencia estética y devocional que va más allá de su función informativa.





