Burladero | Pastorcillos varados

Estimado, amable y fiel lector, cómo empieza a refrescar por las mañanas, anunciando un cambio de estación que traerá noticias y designaciones importantes bajo el brazo.

Ay, que me gustaría despertarme una mañana con la dimisión del aburrido, insípido, autoritario y fracasado Consejo de Hermandades con su altanero presidente, “Er medallita”, como primera pieza del dominó en caer.

O, por qué no, con la elección como Hermano Mayor de la Macarena de un candidato indomable, moderno, con verdadero afán de renovar y revolucionar, en el mejor de los sentidos, la “aún hoy” cofradía más famosa y multitudinaria del Sur de Andalucía, y me atrevería a decir que incluso de todo el continente europeo, ahí es nada. Falta hace, desde luego.

Quién no estaría entusiasmado también con el anuncio de una nueva carrera oficial en el Paseo Colón o cuanto menos obviando la peligrosa e insegura calle Sierpes, que en las últimas décadas se ha convertido en una ratonera insalvable, como recalcaba hace unas semanas Jesús Creagh en ese programa radiofónico cofrade de cariz amarillista que me produce una horrorosa reacción alérgica, naúseas y repeluco. Escucharlo unos minutos es para mí como ver a Donald Trump en bañador tipo slip a las puertas de la Casa Blanca, una cosa incalificable.

Y, por qué no, daría saltos de alegría si su Santidad León XIV concediera a nuestro arzobispo, llamado cariñosamente “Angelito Coronaciones”, el birrete cardenalicio. Yo se lo pido por caridad Santo Padre, a ver si así nos deja tranquilos de coronaciones, salidas extraordinarias y todos los inventos que sirvan para demostrar al Vaticano la tremendísima religiosidad popular de la capital de Andalucía.

Precisamente en este tema quería detenerme, apreciado lector. Anoche se anunciaba en su medio de cabecera, Gente de Paz, que el arzobispado descartaba la Salida Extraordinaria del Señor de la Salud de la Hermandad de los Gitanos por “motivos pastorales”.

Para mi seguidor perezoso o despistado, lo pongo rápidamente en contexto. Desde hoy viernes y hasta el domingo la localidad sevillana de Utrera celebra el II Congreso Nacional de Hermandades de los Gitanos en España, coincidiendo con el Año Jubilar de la Esperanza y el sexto centenario de la llegada del pueblo gitano a España.

Al hilo de este aniversario, durante las últimas semanas se ha barruntado en los mentideros cofrades la posibilidad de una salida extraordinaria de Nuestro Padre Jesús de la Salud.

Motivos pastorales hay de sobra, pero monseñor Saiz Meneses y sus colegas de la curia local han determinado que carece de ese sentido evangelizador.

¿Acaso había un motivo evangelizador más importante en el reciente periplo trianero del misterio de las Aguas? ¿En los 25 años de la Coronación de la Estrella? ¿O quizás en las últimas e innecesarias coronaciones canónicas?

Los Gitanos son los últimos colegiales castigados contra la pared, después de San Gonzalo o la Pastora de Capuchinos, siendo este último caso descartada la procesión conmemorativa del centenario de la Coronación 1 año después de la pandemia del coronavirus.

En definitiva, vemos cómo la Iglesia sevillana continúa con un criterio parcial y sesgado para elegir qué eventos cofrades externos pueden celebrarse en la ciudad, y cuáles no.

Nunca sabremos con exactitud los motivos finales de estas decisiones poco razonadas, pero seguro que tú y yo sabemos por dónde va el meollo de la cuestión. No es difícil de imaginar.

Mientras seguimos resolviendo el enigma, te emplazo para el próximo viernes en nuestro rincón de siempre, deseando que tengas una semana extraordinaria, nunca mejor dicho.