Este domingo se ha presentado oficialmente el nuevo trono procesional destinado a Nuestra Señora del Rosario de Los Humeros, una pieza artística de singular relevancia realizada por Antonio Daniel Comas Pérez. La obra materializa un sueño largamente esperado por generaciones de hermanos, completando el ajuar más personal de la Virgen y dotándola de un soporte digno de su belleza y magestad.
El diseño del trono se inscribe en la tradición barroca con influencia rococó, tomando como referencia la estética que predominó durante el reinado de Luis XV en Francia, caracterizada por ambientes palaciegos, monumentales y ornamentados con una delicadeza y ligereza inéditas. En aquel período, la decoración de interiores dejó atrás la pesada solemnidad del estilo precedente, adoptando formas más íntimas, elegantes y de marcado carácter femenino, reflejando una sociedad refinada, sensual y festiva.









En España, esta exuberancia decorativa se trasladó a fachadas y retablos, donde la profusión de motivos generó un efecto conocido como “bosque dorado”, resultado de la combinación de elementos decorativos según época, región o estamento social. La evolución estilística estuvo además condicionada por dos factores decisivos: la Contrarreforma, que incentivó la magnificencia de los templos para fomentar la devoción, y el auge de las monarquías absolutas, cuyo esplendor se expresó mediante el barroco, equilibrando lo sensual y lo espiritual en un estilo de grandiosidad impactante.
El nuevo trono ha sido concebido para armonizar con la imagen dieciochesca de la Virgen, incorporando los elementos iconográficos y atributos de realeza presentes en los bordados y en la orfebrería del ajuar procesional. Su lenguaje formal parte del barroco y alcanza la magnificencia del rococó al estilo Luis XV, con motivos ornamentales que combinan simbolismo y elegancia. Las formas se desarrollan de manera libre y dinámica, adaptándose a cada fase de la ejecución y reflejando la creatividad del autor.
El respaldo curvado tipo góndola presenta una pala central en forma de lira con un medallón que muestra un doble juego de “C” contrapuestas enlazadas por diez cuentas de rosario, en referencia al decenario de las Ave Marías. Este motivo se enmarca en un ramillete de doble palmeta, del que irradian cinco rosas estilizadas que simbolizan los cinco misterios del Rosario y refuerzan la doble función de la flor: ornamental y simbólica, asociada a la victoria y la paz eterna.
Los laterales del respaldo adoptan la estética rococó, con curvas libres y dinámicas, palmas enroscadas, lazos y elementos de rocalla que culminan en volutas, conectándose con el penacho superior mediante discos y carretes. El conjunto finaliza en un cestillo acampanado con estrías de concha, del que brota un ramillete floral que se prolonga en guirnaldas recorriendo todo el contorno del respaldo, aportando armonía y continuidad visual.
La estructura se presenta calada y tallada en relieve por ambas caras, permitiendo una visión transparente desde la parte posterior, evocando la luz filtrada de los ventanales góticos, reinterpretada bajo la riqueza ornamental del barroco de tradición Chippendale. Las líneas sinuosas del trono, los brazos curvos y las patas abultadas, que se expanden y se retraen hasta finalizar en finas volutas, proporcionan gracia, ligereza y un sentido envolvente que acoge la figura de la Virgen.
Este trono no solo responde a un criterio estético, sino que también completa simbólicamente el ajuar procesional, integrando tradición, devoción y arte. La ejecución de Antonio Comas Pérez, apoyada por la entrega de los hermanos de la corporación, permite que la Santísima Virgen del Rosario de Los Humeros posea un trono digno de su majestad, culminando así un anhelo largamente perseguido por la hermandad y materializando la pasión artística y devocional de toda la comunidad.





